Domingo 21 de julio de 2024

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Jornada Diocesana de Catequesis

Desgrabación de la homilía de monseñor Gabriel Bernardo Barba, obispo de San Luis en misa celebrada en la Jornada Diocesana de Catequesis (2 de marzo de 2024)

El encuentro de hoy en la catequesis hablaba de los desafíos para la catequesis. Ahí es donde quisimos poner el acento y ahí es donde pusimos nuestra reflexión abriendo caminos…, caminos para recorrer. La vida cristiana y sobre todo el camino de santidad (me repito muchas veces y lo seguiré diciendo…) es un proceso…; un proceso que se da principalmente por la Gracia de Dios. Sacramentalmente significada en el bautismo…, el sacramento de la gracia. Esta Gracia puede ir creciendo… o se puede ir perdiendo a lo largo de la vida. Crecerá en la medida que dejamos que Dios obre sobre nosotros. La Gracia actúa como en la parábola del trigo y la cizaña… depende lo que vamos haciendo dejar crecer o no… allí se dará nuestro proceso.

Lo importante es tener desafíos y tener claridad en la visión hacia dónde caminamos…, en comunión con la Iglesia y en comunión con la Iglesia, buscar la fidelidad de Dios. No siempre el pueblo de Israel fue fiel…; hoy nos lo recordaba el padre Guillermo cuando, frente a las culturas reinantes politeístas, si bien, Israel tenía muy claro que había un solo Dios: Yahveh, quien los había liberado del poder de los egipcios…; los mismos Apóstoles también…, no siempre estuvieron en el en el camino correcto. “vade retro satanás” , le dice que es un san Pedro…; cuando lo tuvo que corregir ¡y se corrigió! Hasta llegar a dar su vida por su Maestro… Pedro también fue adquiriendo in crescendoen esa fe…, en ese conocimiento y en esa santidad. A lo largo de toda la vida, también desde la catequesis nosotros tendremos que ir trabajando en un camino de crecimiento…, de formación…, de discernimiento…, enfrentando desafíos. Pero nada de esto se da si solamente buscamos la seguridad o si nos dejamos caer en el en el error. Hoy la primera lectura, en el libro del Éxodo escuchamos: “no tendrás otros dioses delante de mí no te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba en el cielo abajo la tierra…” Seguramente no nos vamos a hacer nosotros un becerro de oro…, pero…, ¡cuántas veces nos hacemos una imagen de un Dios inexistente!

No es el Dios de Jesucristo… es el dios que me he fabricado a mi medida… a mi necesidad… ser fieles al Dios de Jesucristo… ¡esto es clave…!

En el camino de la catequesis, también en esto de los desafíos… tenemos que ir dando pasos…

Yo les pregunto… por sí o por no… ¿podemos comenzar ya con las celebraciones de las Primeras Comuniones en la Pascua…? Como se planteó en la exposición… (entre los fieles… hubo respuestas variadas…)

En lo personal yo creo que no…; en Brasil les llevó un proceso de 8 años…

Lo importante es permitirnos pensar que las cosas pueden ser de una manera o otra… a lo mejor… este paso no lo podemos dar ahora por las costumbres… por las tradiciones… por varios motivos…; no podemos dar ese paso… pero sí, podemos dar otros…; el concepto era el de “desescolarizar” los tiempos de las catequesis…; llevará u tiempo y proceso adecuarnos más a los tiempos litúrgicos que a los tiempos escolares…

Pero hay pasos que sí podemos dar nosotros ahora. Por ejemplo… desterrar el lenguaje escolar en la catequesis. No debemos usar la expresión: “vengan a clase”. Hay que desterrarlo… y eso lo podemos hacer ya… lo podemos hacer hoy.

Será más difícil sacar de nuestras cabezas… sentirnos como si fuéramos maestros de escuela en vez de catequistas…, debemos romper esas estructuras…

Alguna vez me ha pasado escuchar a una madre a quien le preguntaba cuándo su hijo tomaba la comunión y la madre me dijo que sí…, pero… “si aprobaba el examen” que le debía tomar el cura. Lo dijo con toda naturalidad… si no aprueba el examen… no toma la comunión…; ¡esas son las cosas que hay que desterrarlas…! Yo las prohibiría… pero, debo ir más despacio…; piénselas… está bien evaluar… se puede hacer…, pero no con esa modalidad de examen. No puede ser

Seguimos repitiendo la exigencia de que deben presentar firmado en un papel la asistencia a Misa. ¡También lo prohibiría…! ¡crean en la palabra…! Incentiven ir a Misa… y si el niño dijo que ha ido… debemos creerle…; yo creo que son metodologías a desterrar…; no llegaremos a desescolarizar las fechas… pero ¡cuántos pasos podemos ir dando…!

Desafíos… pensar… no somos autómatas… y solo hacemos porque “siempre se hizo así”. Y no permito que nadie lo cambie.

Esto debemos ir haciendo a través de la catequesis.

¿Qué hizo Jesús, según escuchamos en el Evangelio de hoy…?

Sacó con látigos a los vendedores del Templo… porque habían hecho un comercio de las cosas de Dios. También nosotros muchas veces comerciamos las cosas de Dios. Y podría sacarnos con un látigo…; ya lo hizo…

Le ponemos precio a las cosas de Dios. ¿Qué me vas a dar a cambio para que Dios te dé? Y se muere la Gracia…, dejamos de lado la Gracia…; lo gratuito… la gratuidad…

Desafíos… pensar… y romper. ¡Es de Dios romper…! ¡Es del Espíritu romper…! Jesús rompió las mesas de los cambistas…; recién en el debate que hemos tenido…, que fue bellísimo…, que nos despertó a todos… si estábamos medio dormidos…, afuera… hablando con algunos… varios de ellos me han repetido esta frase: “eso ha sido del Espíritu”. Yo creo que sí…: se nos abrió temas para debatir… para pensar… para profundizar…, como una teología que permanentemente debe actualizarse. La Iglesia, por dos mil años vive debatiendo y madurando conceptos. ¿Cambia la fe…? ¡NO…! Pero sí, cambia el concepto de la comprensión de la misma fe.

Recién alguien citó los comentarios que se hacen en las publicaciones de Facebook (cuando desde el Obispado se comunica algo…). En general yo no los leo porque no quiero intoxicarme, por cuidar mi salud mental…; pero siempre hay alguien que lo hace por mí… y me los marcan…; hay comentarios que evidentemente son de catequistas… y ¡son violentos…! Agresivos…; ¿eso es catequesis…? Marca una esquizofrenia de nuestra fe…; vivir una cosa… decir una cosa… hacer otra cosa. Cuando nosotros separamos la fe de la vida, dejándola solo como un concepto intelectual… van pasando estas cosas.

En el Evangelio se dice: “miren como se aman”. Muchas veces obramos lo contrario: “miren cómo nos odiamos”.

El otro día… en la Asamblea del Decanato San Luis centro, les contaba de un señor que se confesó con el P. Pío poco antes de su muerte. Y decía que se le planteó qué debía hacer… porque no se llevaba bien con su cura. Y el P. Pío le dijo: “con la Iglesia no se juega”. Me pareció muy importante este concepto. ¡Esto no es un juego…! No es una competencia… no es una guerra…; lo nuestro es el seguimiento de Cristo.

Lo nuestro es caminar en comunión. Caminar en comunión con el Papa no es un chiste…, la comunión el obispo no es un chiste…, la comunión con nuestros pastores no es un chiste…; podemos disentir… podemos estar de acuerdo o no… y si hay errores decirlos donde corresponde como nos lo enseñan en la Sagrada Escritura. Vivir la caridad. Vivir, cuidar y construir la comunión. Con la Iglesia no se juega, dijo el P. Pío.

Este es el lugar de nuestro caminar desde la catequesis. Es un gran desafío para la Iglesia particular de San Luis, ir adecuando una catequesis viva.., que atraiga.., que anime…a conocer amar y seguir a Jesús. Una catequesis que nos ponga en comunión con toda la Iglesia. Y de esto no hay fórmulas escritas. Debemos ir poniendo los elementos necesarios… sino no dejaremos actuar al Espíritu.

Recién dijeron que debíamos ser una Iglesia humanizada y humanizante. Yo creo que es clave esto en un mundo tan deshumanizado. Necesitamos una Iglesia humanizada y humanizante. Una Iglesia que acoge… que corrija los yerros…, pero que sane heridas. Que nos haga caminar juntos.

Que Dios nos bendiga haciéndonos fieles… fieles a un Dios no fabricado a nuestra medida… Cristianos testigos y portadores de Cristo con nuestras obras. Que no comercialicemos las cosas de Dios, que seamos cuidadosos de la Gratuidad… cuidadosos de la Gracia.

¿A dónde nos lleva la Gracia?

Siempre nos lleva a un Dios que es Padre… Papito (Abba), nos recordaba eso el padre Guillermo. Un Padre que nos ama por el solo hecho de ser hijo… ¡SIEMPRE…! No por lo que hagamos…

¡Un Dios que nos ama al punto de dar la vida por nosotros…!

Mons. Gabriel Bernardo Barba, obispo de San Luis