Obispos de la Patagonia celebraron una misa en la zona de El Hoyo
- 4 de febrero, 2026
- Esquel (Chubut) (AICA)
El obispo de Rawson, Mons. Roberto Álvarez, y el obispo prelado de Esquel, Mons. José Slaby pidieron a la Virgen de la Candelaria que interceda por las familias afectadas por los incendios forestales.
El obispo de Rawson y vicepresidente de Cáritas Nacional, monseñor Roberto Álvarez, junto al obispo prelado de Esquel, monseñor José Slaby C.Ss.R., recorrieron las zonas afectadas por los incendios forestales en la localidad de El Hoyo, acompañando especialmente a las familias de Puerto Patriada, una de las áreas más golpeadas por el fuego.
Durante la jornada visitaron hogares, escucharon testimonios, compartieron abrazos y palabras de consuelo, llevando cercanía y esperanza a quienes perdieron viviendas, animales y medios de vida. La presencia pastoral buscó sostener a la comunidad en este tiempo de cansancio e incertidumbre, reafirmando que la Iglesia camina junto a su pueblo y no lo deja solo en medio del dolor.
De esta manera, la Iglesia se hace presente de manera integral: desde lo espiritual, con la visita y el acompañamiento cercano de sus pastores; y también desde lo material, a través de la ayuda solidaria que coordina Cáritas Esquel, que continúa asistiendo con alimentos, agua, abrigo y acompañamiento a las familias afectadas, fortaleciendo la reconstrucción comunitaria.

Al finalizar el recorrido se celebró la misa en la solemnidad de la Virgen de la Candelaria, en la gruta mariana de Rincón de Lobos. La Eucaristía fue celebrada fuera de la gruta para contemplar la naturaleza herida y las cicatrices que dejó el incendio en los cerros y bosques.
La misa fue concelebrada por el párroco del lugar, presbítero Mariusz Wojciech Jachym.
En su homilía, monseñor Álvarez invitó a "no cansarse de pedirle a mamá María que interceda por su pueblo" y, bajo la advocación de la Candelaria, rogó que apague el fuego y traiga la lluvia tan esperada.
Mientras se desarrollaba la celebración, una lluvia suave comenzó a caer sobre el lugar, gesto sencillo que fue recibido con emoción y gratitud por los presentes, como un signo de consuelo y esperanza para toda la comunidad.
Al finalizar la misa, se rezó la siguiente oración a María de la Candelaria:
María que llevas a tu Hijo al templo
y que ahí en la circuncisión, pequeño y frágil,
lo verás verter por primera vez su sangre.
Estamos cansados,
acá en esta tierra estamos dejando el cuerpo,
los pulmones y la vida.
Nuestra Patagonia se quema, se desbasta,
y con ella, la vida entera se convierte en cenizas.
María de la Candelaria,
del fuego tenue que es ofrenda.
Apagá brasas y llamas,
detené el viento,
sosegá ambiciones, recelos y broncas,
y decile a tu Hijo Jesús que nos ampare,
que envíe lluvia,
que arranque los males.
Que sólo quede una luz encendida, la de la esperanza,
que nos enciende el corazón
y nos da fuerza para reconstruirlo todo. Amén.+