La justicia social deben buscar el bien de la persona y su dignidad, pidió el Vaticano
- 5 de febrero, 2026
- Nueva York (Naciones Unidas) (AICA)
Los Estados deben ayudar a los ciudadanos a alcanzar este objetivo, afirmó el arzobispo Gabriele Caccia, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas.
El arzobispo Gabriele Caccia, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, pidió a las naciones que ayuden a las personas, las familias y otros grupos a lograr el bien común promoviendo el desarrollo social y la justicia social.
En su intervención -el 4 de febrero- en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, durante el 64° periodo de sesiones de la Comisión de Desarrollo Social, en curso del 4 al 10 de febrero, el representante de la Santa Sede explicó: "El Estado debe garantizar la cohesión, la unidad y la organización de la sociedad para que el bien común se pueda alcanzar con la contribución de cada ciudadano".
Destacó que "la responsabilidad de alcanzar el bien común corresponde tanto a los individuos como al Estado", pero "los individuos, la familia y los grupos intermedios no pueden lograr su pleno desarrollo por sí solos".
"Las instituciones políticas existen para proporcionar a las personas los recursos materiales y las libertades necesarias para alcanzar objetivos culturales, morales y espirituales", continuó.
También pidió a los gobiernos "respetar y apoyar a la familia y brindar la asistencia adecuada cuando sea necesario", ya que es la "unidad grupal natural y fundamental de la sociedad" y fomenta valores como la inclusión, la solidaridad y la integración social.
Poner la dignidad humana en el centro
Monseñor Caccia subrayó que "para lograr la justicia social y el desarrollo social, es vital poner en el centro de los esfuerzos el bien de la persona humana y el respeto a su dignidad".
Esto significa garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de las personas, como la alimentación, el agua, la vivienda, la atención médica y la educación de calidad, y la libertad, explicó. Añadió que esto exige una "coordinación eficaz" dentro y entre los gobiernos, así como con actores clave como las organizaciones religiosas.
"Dicha coordinación debe respetar el principio de subsidiariedad, promoviendo la colaboración con las comunidades afectadas para garantizar que las políticas reflejen las necesidades y prioridades de aquellos a quienes pretenden servir".
Abordar las causas estructurales de la pobreza
El arzobispo Caccia recordó también el llamamiento del papa León XIV en la exhortación apostólica Dilexi te a afrontar con urgencia "las causas estructurales de la pobreza", pues la sociedad "necesita ser curada de una enfermedad que la debilita y la frustra".
"Las privaciones de la pobreza, el desempleo y la exclusión social no son sólo de naturaleza material, sino también espiritual y moral, y conducen al desánimo, la desesperación y la soledad", dijo el Observador Permanente.
"La Santa Sede sigue firmemente comprometida con la justicia social y el desarrollo social y seguirá apoyando todos los esfuerzos que promuevan el bien común y el desarrollo integral de cada persona", concluyó monseñor Caccia.+