Mons. Lozano denunció la trata de personas como 'un crimen aberrante'

  • 8 de febrero, 2026
  • San Juan (AICA)
El arzobispo de San Juan de Cuyo denunció sus consecuencias sobre la dignidad humana y renovó el llamado de la Iglesia a la conciencia social y al compromiso para erradicar este flagelo.

El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, dedicó su reflexión pastoral semanal a la trata de personas, a la que definió como una de las formas más crueles de violencia contra la dignidad humana. En el marco del 8 de febrero, fecha en la que la Iglesia recuerda a Santa Josefina Bakhita, el prelado llamó a mantener viva la memoria y a fortalecer el compromiso frente a este delito.

En su mensaje, monseñor Lozano afirmó que "la trata de personas representa una de las formas más crueles y degradantes de violencia contra la dignidad humana" y sostuvo que se trata de "un crimen que hiere en lo más profundo a la sociedad". Señaló que este flagelo se aprovecha de la vulnerabilidad social, la pobreza y la desesperanza de numerosas personas.

El arzobispo destacó el trabajo de comunidades de fe y congregaciones religiosas que buscan denunciar la magnitud del delito y promover una memoria activa. En este contexto, recordó la figura de Santa Josefina Bakhita, víctima de la trata desde su infancia y signo de esperanza, y citó el lema propuesto por el papa León XIV para este año: "La paz comienza con la dignidad: un llamado mundial para poner fin a la trata de personas".

Monseñor Lozano describió la trata como "un crimen aberrante que vulnera los derechos fundamentales de sus víctimas" y advirtió sobre los métodos utilizados por las redes criminales, que recurren al engaño y la manipulación emocional. Indicó que promesas de empleo, estudios o acceso a servicios básicos funcionan como trampas para quienes buscan un futuro mejor, y que muchas víctimas quedan aisladas de sus familias y sometidas a sus explotadores.

El prelado señaló que este delito provoca una profunda cosificación de la persona humana, a la que se le quitan derechos y libertad. Subrayó que las humillaciones, agresiones y abusos dejan graves secuelas físicas, emocionales y psicológicas, y que quienes logran escapar enfrentan serias dificultades para su integración social.

El arzobispo recordó palabras del papa Francisco pronunciadas un 8 de febrero, en las que alentó a quienes trabajan junto a las víctimas: "Aliento a cuantos están comprometidos a ayudar a hombres, mujeres y niños esclavizados, explotados y abusados como instrumentos de trabajo o placer". También citó su llamado a los responsables de gobierno para "remover las causas de esta vergonzosa plaga, plaga indigna de una sociedad civil", y su exhortación a que cada persona se sienta portavoz de quienes ven humillada su dignidad. En ese marco, evocó otra afirmación del pontífice: "La trata de personas es una herida abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea, una plaga en el cuerpo de Cristo. Es un crimen contra la humanidad".

Monseñor Lozano aportó además datos alarmantes sobre la magnitud del problema, al señalar que mujeres y niñas representan el 72% de las víctimas identificadas y que, a nivel mundial, una de cada tres víctimas es un niño. Indicó que muchas personas son forzadas a trabajos en condiciones de esclavitud, explotación sexual o tráfico de órganos.

Al referirse a la realidad argentina, advirtió que existen zonas más propicias para la acción de estas bandas criminales y que numerosos niños, niñas y jóvenes desaparecen sin dejar rastros, en contextos marcados por la pobreza y la corrupción. También alertó sobre políticas migratorias injustas en distintos países, basadas en el racismo y la xenofobia, que empujan a los más frágiles a rutas ilegales dominadas por redes mafiosas.

Por último, el arzobispo encomendó a Santa Josefina Bakhita la intercesión por las víctimas y recordó la súplica del Papa Francisco: que quienes hoy sufren la trata y la esclavitud recuperen su libertad y que este mal sea erradicado de la faz de la tierra.+