Card. Czerny: 'La salud integral no existe sin su dimensión espiritual'
- 11 de febrero, 2026
- Chiclayo (Perú) (AICA)
Con motivo de la 34ª Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra hoy, en Chiclayo, Perú, el enviado del Papa invitó a fomentar "una verdadera cultura de la asistencia".
Entender la salud desde una perspectiva integral, que garantice el acceso a la atención médica y brinde apoyo espiritual a quienes lo necesitan, fue la exhortación del cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y enviado especial del Papa a la 34ª Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra hoy, 11 de febrero, en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz, en la diócesis de Chiclayo, Perú.
En un discurso pronunciado ayer en el seminario académico, teológico y pastoral del Teatro Moliné del Colegio Santo Toribio de Mogrovejo, en la ciudad peruana, el cardenal transmitió el afectuoso saludo y la bendición de León XIV, su amado obispo, recordando los años que el pontífice pasó en el país sudamericano.
La compasión del Buen Samaritano, corazón del Evangelio
El purpurado canadiense explicó que los temas del seminario están profundamente inspirados en el mensaje del Papa para esta Jornada y conducen al corazón del Evangelio y a la misión de la Iglesia. Entre ellos destacó la compasión del Buen Samaritano, que nos invita a amar asumiendo el dolor ajeno; la reflexión sobre el misterio del sufrimiento humano, que interpela la fe y abre el camino a la esperanza encarnada; y el avance de los cuidados paliativos en Latinoamérica y en todo el mundo, como expresión concreta del respeto a la dignidad de cada persona desde la concepción hasta la muerte natural.
El cardenal también subrayó la importancia de la atención integral al paciente, insistiendo en que la dimensión espiritual no es un accesorio, sino un pilar esencial del acompañamiento: "Si hablamos de salud integral -añadió- no puede faltar la dimensión espiritual; sin la dimensión espiritual, no es integral".
Del discernimiento a la acción concreta
El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral señaló que la Jornada Mundial del Enfermo invita no solo a la reflexión y la oración, sino también a la acción comprometida. "El sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas enfermos exige nuestra cercanía, nuestra escucha atenta, políticas públicas adecuadas, una formación profesional competente y, sobre todo, un corazón sensible que no permanezca indiferente", afirmó. Siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, dijo, los cristianos están llamados a detenerse, cuidar y estar cerca de los demás, especialmente de los más vulnerables y olvidados.
Roma al servicio de las Iglesias locales
Refiriéndose a la misión de su Dicasterio, Czerny recordó que la salud debe entenderse desde una perspectiva verdaderamente integral, con implicaciones para la persona en su totalidad y para la sociedad en su conjunto. En este sentido, subrayó que el Dicasterio busca acompañar y apoyar las iniciativas de las Iglesias particulares, las conferencias episcopales, los institutos de vida consagrada, Cáritas y el voluntariado, sin sustituirlas.
"Roma está al servicio de las Iglesias locales", reiteró, y enfatizó que un enfoque excesivamente centralizado corre el riesgo de sofocar las realidades y experiencias locales. Este enfoque, afirmó, es parte esencial de la reforma impulsada por el papa Francisco y continuada por el papa León XIV.
Construir redes y compartir mejores prácticas
El enviado del Papa reconoció los importantes desafíos que enfrentan muchos países en materia de salud, como las condiciones inadecuadas de los servicios, la falta de orientación espiritual y las dificultades para acceder a la atención médica. Ante estos desafíos, animó a fortalecer la colaboración y el trabajo en red, facilitando el intercambio de buenas prácticas y aprovechando lo que ya está dando frutos en las comunidades.
Al concluir su intervención, Czerny expresó su deseo de que el seminario sea "un espacio fructífero de diálogo y discernimiento, del que puedan surgir iniciativas concretas para fortalecer una auténtica cultura del cuidado". "Una cultura -afirmó- en la que los enfermos sean siempre reconocidos, acompañados y amados, encontrando en la Iglesia y la sociedad un rostro verdaderamente humano y misericordioso".+