Card. Rossi: 'María está allí donde estamos nosotros'

  • 12 de febrero, 2026
  • Alta Gracia (Córdoba) (AICA)
El arzobispo de Córdoba destacó a la Virgen María como madre presente en los momentos de alegría y sufrimiento, e instó a los fieles a acercarse a ella para recibir consuelo y llevarlo a los demás.

Entre 40 y 50 mil personas participaron el miércoles 11 de febrero en la tradicional peregrinación a la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, en Alta Gracia, en una de las manifestaciones religiosas más convocantes de Córdoba. Con el lema "Con María, amar llevando el dolor del otro", los fieles rindieron homenaje a la Virgen en su fiesta patronal.

La movilización comenzó el martes por la noche. El grueso de los peregrinos partió alrededor de las 20 desde la Plaza de las Américas, en la ciudad de Córdoba, y recorrió a pie unos 35 kilómetros por la ruta 5 hasta el santuario de la Ciudad del Tajamar. A las 21.15 se sumó la columna juvenil que inició su marcha desde el Cottolengo Don Orione. También participaron ciclistas y personas que se trasladaron en vehículos por dificultades físicas.

Las actividades litúrgicas comenzaron con una vigilia desde las 22 del martes, con Adoración al Santísimo en el templo. A la medianoche se celebró la misa de apertura presidida por el rector del santuario, fray Pablo Pavone. Durante la madrugada se rezó el Rosario de la Aurora y, a las 6, el obispo auxiliar de Córdoba, monseñor Alejandro Musolino SDB, presidió la misa de los peregrinos.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la misa por los enfermos, presidida por el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ. La celebración, vinculada a la advocación de Lourdes y a su mensaje de consuelo para quienes atraviesan problemas de salud, convocó a numerosas familias.

En su homilía, el purpurado destacó el papel de la Virgen María como madre presente en los momentos de alegría, sufrimiento y necesidad de consuelo. "La Virgen siempre está allí, allí donde hay algo que agradecer, allí donde hay una fiesta, allí donde hay un dolor", señaló el cardenal Rossi, y recordó que María estuvo "en pie de la cruz, al lado de la cama de la enferma y en la cola de la cárcel para visitar a los hijos o al esposo".


El arzobispo invitó a los fieles a acercarse a la Virgen con la confianza de ser consolados, subrayando que "para consolar, no bastan las palabras; se necesita la presencia". Recordó que, desde el momento en que Simeón le profetizó la espada que atravesaría su corazón, María comprendió que la maternidad de Jesús sería también un camino de cruz, y que su misión maternal se extiende a todos los pueblos y personas que sufren.

El cardenal Rossi también resaltó la importancia de la Virgen como guía en la vida diaria y como intercesora que ayuda a ofrecer lo que nos falta al Señor: "Contale a la Virgen lo que te está faltando o aquello que quizás se te ha avinagrado. Pedile que te acompañe hasta donde está Jesús y que ella le susurre, como hace una mamá al oído de su hijo: 'no tienen vino, pero quieren hacer lo que tú digas'".

El purpurado alentó a los fieles a recibir consuelo para luego poder consolar a otros, "para acompañar en el dolor, secar alguna lágrima y ayudar a curar alguna herida", y destacó la invitación de la Virgen a acercarse a los demás, especialmente a los más necesitados: "Acércate al Señor, acércate a mi cariño maternal, nos dice la Virgen, acércate quizás a ese familiar, a los pobres, a los niños".

Por último, pidió a los fieles que al salir de la misa, se animen a dar un paso adelante en la misericordia y en la ayuda a quienes están solos, recordando que la Virgen siempre brinda un abrazo y un "empujoncito" para acompañar a los demás.

Además de las ceremonias en la gruta principal, muchos devotos se acercaron a la capilla superior, donde desde 2011 se observa una imagen luminosa en la hornacina del retablo, fenómeno que la orden de los Carmelitas Descalzos señaló que no tiene explicación.

La festividad culminó con la tradicional procesión de la imagen de la Virgen por el predio del santuario, en el cierre de una jornada marcada por la oración, los pedidos y los agradecimientos.+

[Texto completo de la homilía]