Mensaje al Pueblo de Dios que peregrina en las Américas

  • 20 de febrero, 2026
  • Tampa (Estados Unidos) (AICA)
Representantes de los episcopados de Canadá, Estados Unidos y América Latina compartieron una reunión en la que fijaron puntos en común de su misión pastoral en el continente.

Obispos representantes de la Conferencia Episcopal Canadiense, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) se reunieron del 15 al 17 de febrero de 2026 en Tampa, Estados Unidos, para compartir un espacio de oración, diálogo y discernimiento pastoral sobre su misión común al servicio del Pueblo de Dios en el continente americano.

"Cómo guiar mejor al Pueblo de Dios"
Al término del encuentro, los obispos dirigieron un "Mensaje al Pueblo de Dios que peregrina en las Américas", en el que resaltaron que, reunidos en espíritu de comunión, son conscientes de que "no representamos Iglesias aisladas ni realidades fragmentadas, sino una sola Iglesia que peregrina en todo el continente americano". En esa línea, manifestaron su deseo de transmitir "un mensaje de cercanía, esperanza y responsabilidad compartida", tal como informó el Celam a través de su servicio informativo ADN Celam.

Los prelados señalaron que vivieron "días de alegría fraterna, unidos en la oración, el diálogo sincero y el discernimiento pastoral", y dieron gracias a Dios por la oportunidad de "renovar nuestro compromiso de caminar juntos como Iglesia en las Américas, fortaleciendo los lazos que nos unen más allá de nuestras fronteras y diferencias culturales".


En su reflexión común, explicaron que su oración y conversaciones se centraron en "cómo guiar mejor al Pueblo de Dios con sabiduría y valentía en un tiempo marcado por profundos cambios y desafíos". Aunque reconocieron la diversidad de contextos nacionales, constataron que "nuestros pueblos viven angustias semejantes" y que sus ministerios episcopales enfrentan retos comunes que requieren "respuestas coordinadas, solidarias y profundamente evangélicas".

"Jesucristo, Crucificado y Resucitado, esperanza viva para todos los pueblos"
Los obispos indicaron que, conscientes del momento histórico y de la complejidad de los desafíos sociales, han "renovado nuestro compromiso de caminar juntos como una Iglesia que abraza el norte y el sur del continente, dando testimonio claro y coherente de Jesucristo, Crucificado y Resucitado, esperanza viva para todos los pueblos".

Entre los temas abordados señalaron la preocupación por "los pobres y vulnerables", la defensa de "la dignidad y los derechos de los pueblos indígenas", el combate al "doloroso flagelo de la trata de personas", la inquietud ante "la creciente polarización que hiere el discurso público y debilita la convivencia social" y, de manera particular, "la extrema vulnerabilidad de los migrantes que viven, transitan y buscan un futuro en nuestros países".

Migración y dignidad humana
De manera particular, el mensaje enfatiza la preocupación de la Iglesia por las personas en movilidad humana. Los obispos manifestaron que "ningún migrante es extraño para la Iglesia" y que en cada persona que abandona su tierra "reconocemos a un hermano, a una hermana; reconocemos el rostro mismo de Cristo que camina". Añadieron que "la movilidad humana no puede reducirse a una cuestión meramente política o económica; es una realidad profundamente humana que interpela nuestra conciencia cristiana y la responsabilidad ética de las naciones".

En coherencia con esa visión, remarcaron que "el camino del migrante atraviesa países, sistemas y fronteras" y que, por ello, "nuestra acción pastoral no puede ser fragmentada". Manifestaron su deseo de "fortalecer nuestra coordinación continental para que, desde el lugar de origen hasta el tránsito y el destino final, la Iglesia sea casa abierta, red de protección y signo concreto de esperanza".

Asimismo, invitaron "respetuosamente a las autoridades civiles a promover políticas que salvaguarden la vida, los derechos y la dignidad de quienes migran". Aunque reconocieron "la responsabilidad de los Estados de ordenar los flujos migratorios y velar por el bien común", recordaron que "toda legislación debe colocar en el centro la dignidad inalienable de la persona humana y el respeto que merece".

"Somos una sola Iglesia en América"
El mensaje también exhorta "a todo el Pueblo de Dios a vivir esta unidad de manera concreta y cotidiana: en la acogida generosa al migrante, en la defensa del más vulnerable, en el diálogo respetuoso incluso en medio de diferencias, en la construcción paciente de puentes donde otros levantan muros".

Los obispos pidieron que "nuestras parroquias, comunidades y familias sean signos visibles de que la fraternidad es posible y de que el Evangelio sigue siendo fuerza transformadora en nuestras sociedades".

Al finalizar el mensaje reiteraron: "somos una sola Iglesia en América" y expresaron su deseo de "servir con mayor entrega, acompañar con mayor cercanía y anunciar con renovada valentía la esperanza que brota del corazón del Salvador". Confiaron este compromiso "a la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre que acompaña a todos los pueblos de nuestro continente bajo múltiples advocaciones" y concluyeron pidiendo que "nos sostenga en la comunión y nos impulse a responder juntos, con caridad y firmeza evangélica, a los desafíos de nuestro tiempo".+