Río Cuarto: consagración episcopal de Mons. Sergio Bosco

  • 19 de marzo, 2026
  • Río Cuarto (Córdoba) (AICA)
Mons. Sergio Bosco, a quien el papa León XIV nombró obispo auxiliar de Villa de la Concepción el pasado 30 de diciembre, iniciará su ministerio pastoral en la diócesis el viernes 20 de marzo.

Monseñor Sergio Bosco, a quien el papa León XIV nombró obispo auxiliar de Villa de la Concepción del Rio Cuarto el pasado 30 de diciembre, iniciará su ministerio pastoral en la diócesis el viernes 20 de marzo próximo.

La celebración eucarística está prevista para las 19 en la iglesia Cristo Rey, de la localidad cordobesa de Coronel Moldes.

El consagrante principal será el obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto, monseñor Adolfo Uriona FDP; y los coconsagrante, el obispo de Cruz del Eje, monseñor Ricardo Araya.

El lema episcopal de monseñor Bosco es "Vengan conmigo" y su misión será acompañar en el gobierno pastoral diocesano a monseñor Uriona.

El pasado 30 de diciembre, el papa León XIV nombró a monseñor Bosco obispo titular de Cissi y auxiliar de la diócesis de Villa de la Concepción del Río Cuarto. Tiene 55 años y hasta entonces era rector del Seminario diocesano Jesús Buen Pastor.

Escudo episcopal
Monseñor Bosco difundió una explicación de su escudo episcopal:

Sobre campo sinople (verde), color que simboliza la esperanza, la fortaleza y la vida se levanta una cruz en oro, signo de la divinidad, con el crismón en el centro en sinople y terminada en forma de ancla hacen referencia al lema "Vengan conmigo".

Es Jesús que llama a todos a ir hacia Él, para transmitir su propia experiencia de ser "hijo amado de Dios" y para enseñar a vivir como verdaderos hijos de Dios.

Esta experiencia del amor del Padre es el ancla que permite permanecer fiel a la voluntad de Dios también en la dificultad, rechazando las tentaciones y abrazando la cruz, y es el fundamento de una vida bienaventurada. 

Debajo del crucero izquierdo una estrella en plata de ocho puntas hace referencia a las bienaventuranzas y simboliza a María, la bienaventurada por excelencia, y a todos los santos y fieles que ya gozan en plenitud de la vida bienaventurada. 

El obispo recibe esta invitación de Jesús de "estar con Él" para que, haciendo la experiencia de "hijo amado de Dios" y viviendo como bienaventurado, a través de sus palabras y gestos invite a todos a hacer lo mismo para alcanzar la verdadera felicidad y hacer presente en el mundo el Reino de Dios.+