Mons. Conejero Gallego celebró su aniversario episcopal con un llamado a la misión

  • 20 de marzo, 2026
  • Formosa (AICA)
En la fiesta de san José, el obispo de Formosa destacó el valor del Bautismo, la Eucaristía y la sinodalidad, e invitó a vivir con fidelidad el Evangelio y el servicio a los más vulnerables.

El obispo de Formosa, monseñor José Conejero Gallego, presidió la misa en honor de san José en la catedral local. La celebración coincidió con el 29º aniversario de su ordenación episcopal, en una jornada marcada por la acción de gracias y la reflexión pastoral.

En su homilía, el obispo formoseño invitó a los fieles a "dar gracias a Dios siempre y en todo momento", al destacar el don de la fe y la pertenencia a la Iglesia como Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo. Subrayó que esta identidad se funda en los sacramentos de iniciación cristiana -Bautismo y Confirmación- y se alimenta en la Eucaristía, "fuente y culmen de la vida y de la misión".

El prelado retomó enseñanzas recientes del papa León XIV sobre la constitución conciliar Lumen gentium, en el marco del Concilio Vaticano II, y destacó la necesidad de redescubrir sus contenidos como expresión de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia. En esa línea, remarcó la riqueza de los dones y carismas que edifican el Pueblo de Dios.

Sinodalidad y camino misionero
Al referirse a la vida eclesial actual, puso en valor el camino de la sinodalidad como un proceso que fortalece la comunión, la participación corresponsable de todos los bautizados y el impulso misionero. También recordó el lema pastoral diocesano de este año, centrado en el amor de Cristo y la perseverancia en Él como respuesta agradecida de los fieles.

Monseñor Conejero expresó su cercanía y gratitud hacia las congregaciones religiosas presentes en la región, en particular las educacionistas franciscanas y de Cristo Rey, destacando su aporte histórico a la evangelización en América del Sur. Las animó a continuar su servicio con fidelidad a su carisma, especialmente en la educación y en la opción por los más pobres.

San José: justo, obediente y trabajador
En el contexto de la solemnidad, propuso como modelo a san José, a quien describió como hombre justo, obediente y trabajador, e invitó a imitar su disponibilidad a la voluntad de Dios. Asimismo, señaló a la Virgen María como ejemplo de discipulado y meta de esperanza para los creyentes.

Hacia el final, al recordar su propio aniversario episcopal, el obispo evocó sus primeras palabras como pastor de la diócesis y renovó su exhortación a sacerdotes, religiosos y laicos a vivir con alegría el Evangelio, fortalecer la fraternidad y centrar su vida en la Eucaristía. También alentó a los consagrados a testimoniar con radicalidad las bienaventuranzas, siendo signo de esperanza en medio de las dificultades.

La celebración concluyó con una invocación a la intercesión de la Virgen María y de San José, al pedir por la santidad del Pueblo de Dios y el crecimiento de las vocaciones.+