Sermón de Cuaresma: la plenitud de la vida cristiana se encuentra en la misión

  • 20 de marzo, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El predicador de la Casa Pontificia identificó cinco actitudes para vivir el Evangelio que deben guiar a los cristianos contemporáneos para que se conviertan en auténticos testigos de la fe.

El predicador de la Casa Pontificia, fray Roberto Pasolini OFM Cap, ofreció el 19 de marzo su tercera meditación de Cuaresma a la Curia romana, con la presencia del papa León XIV, sobre "La misión: proclamar el Evangelio a toda criatura", en el Aula Pablo VI.

En la meditación, predicador papal habló sobre cómo preparar el terreno para un encuentro con Jesús y cómo esto se relaciona con nuestras relaciones con los demás.

"Nuestra autoridad", dijo, "no proviene de una función, sino de una vida que acepta entrar en esta dinámica de amor", en la que somos humildes, sensibles a los demás y a sus necesidades, y estamos dispuestos a dialogar con ellos y a acoger sus dones. 

A lo largo de la meditación, el padre Pasolini recurrió a san Francisco de Asís como ejemplo y modelo. "Esto es lo que Francisco intuyó cuando llamó a sus frailes "menores", no dándoles un título, sino una forma concreta de estar en el mundo", dijo, y añadió: "Es precisamente esta pequeñez, esta humildad vivida, lo que hace fructífera la proclamación del Evangelio".

El Evangelio toma forma en la vida
La misión, la realización de la conversión y la fraternidad, nace "del deseo de compartir con los demás la experiencia y la proclamación del Evangelio", pero todo procede de la Palabra.

"Uno no puede hablar con verdad", dijo el fraile capuchino, "de aquello que aún no ha echado raíces en su propia vida".

Hizo hincapié en que se necesita paciencia para guardar lo que hemos visto y oído, para dejar que madure en la oración, y también advirtió contra la tentación de "utilizar las cosas de Dios para buscar aprobación o reconocimiento".

"Lo que es valioso debe ser protegido, dejado madurar y transformado en testimonio", afirmó.

La presencia de Dios transforma
El predicador enfatizó que Cristo no es información para ser transmitida, sino un misterio que mora en la humanidad y que clama por ser reconocido para que pueda manifestarse en la vida. Explicó también que el Evangelio no se comunica como una simple noticia, sino que se ofrece como una vida que se va formando gradualmente.

Pasolini hizo una comparación para explicar cómo la presencia de Dios en el corazón humano transforma la vida y las relaciones, concretamente la de la experiencia de una madre, que primero lleva al niño en su vientre, le da tiempo para crecer y solo después lo trae al mundo.

"Así sucede con la fe", sugirió. "Primero Cristo ocupa un lugar en nuestro interior, en el silencio, en la oración, en las decisiones cotidianas. Sólo después puede manifestarse externamente, en los gestos y en nuestra forma de relacionarnos con los demás". "No somos el centro de la proclamación", explicó el capuchino, "sino el rostro de Dios que podemos, con sencillez, hacer transparente y accesible".

Las palabras abstractas no convencen a nadie
El predicador de la Casa Pontificia insistió en la necesidad de reconocer la presencia de Dios en los demás y de mostrar respeto. Para llegar a los demás y entablar un diálogo, sugirió, las palabras deben ser sinceras.

"Cuando las palabras permanecen abstractas e impersonales, no convencen a nadie, ni siquiera a quienes las pronuncian", explicó, señalando que esto es pertinente para la transmisión del Evangelio.

El predicador papal recordó que encontrarse con el otro significa no solo dar, sino también recibir, y es una elección libre de respeto y diálogo.

"Dios no se impuso a la humanidad", concluyó el padre Pasolini, "sino que le abrió un espacio. No guardó celosamente su grandeza; la dio para que el otro pudiera recibirla y vivir".+