El Papa a los Focolares: Sean un contrapeso a la violencia y al odio

  • 21 de marzo, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Al recibirlos en el Vaticano los animó a promover la unidad la unidad y la paz dentro de la organización y en todo el mundo, respetando siempre la libertad y la conciencia de cada persona.

En estos tiempos marcados por conflictos y divisiones, el papa León XIV animó al Movimiento de los Focolares a ser testigos de la unidad dentro de sus estructuras y en todo el mundo, respetando la libertad y la conciencia de cada persona.

"Hoy necesitamos mucho este espíritu de unidad, porque el veneno de la división y el conflicto tiende a corromper los corazones y las relaciones sociales, y debe ser contrarrestado por el testimonio evangélico de unidad, diálogo, perdón y paz", dijo en su discurso al recibirlos este sábado 21 de marzo en el Vaticano.

El Papa se reunió con los miembros del movimiento de los Focolares que participaron en la Asamblea General de dicho organismo, que tuvo lugar en Castel Gandolfo, cerca de Roma, del 1 al 21 de marzo.

"También a través de ustedes, Dios preparó, en las últimas décadas, un gran pueblo de paz, que en este preciso momento de la historia está llamado a actuar como contrapeso y barrera contra los muchos sembradores de odio que están arrastrando a la humanidad de vuelta hacia formas de barbarie y violencia."

El movimiento de los Focolares, conocido oficialmente como la Obra de María, es una organización internacional centrada en la renovación espiritual y social, fundada por la Sierva de Dios italiana Chiara Lubich en 1943. Actualmente está presente en 140 países y organizada en 15 áreas geográficas.

La presidenta, Margaret Karram, reelegida durante la Asamblea General para un segundo mandato, y el recién elegido copresidente, el padre Roberto Almada, estuvieron presentes en la reunión con el Papa, junto con otros miembros del movimiento.

Unámonos en este momento histórico
León XIV comenzó su discurso destacando cómo "cada carisma en la Iglesia expresa un aspecto del Evangelio que el Espíritu Santo pone de manifiesto en un momento particular de la historia, para el bien de la propia Iglesia y para el bien del mundo entero".

El carisma del movimiento de los Focolares es "el mensaje de unidad" entre los seres humanos, que es "fruto y reflejo" de la unidad de Cristo con Dios.

El espíritu de unidad "es una semilla, sencilla pero poderosa, que atrae a miles de mujeres y hombres, inspira vocaciones y genera un impulso para la evangelización, así como para las obras sociales, culturales, artísticas y económicas, que sirven de catalizador para el diálogo ecuménico e interreligioso", explicó el Papa.

La importancia de la transparencia
El Santo Padre subrayó entonces cómo este espíritu de unidad debe nutrir e impregnar las estructuras del movimiento y su forma de vida.

Señaló que los presentes tienen "la responsabilidad de mantener vivo el carisma" de la organización "en la fase posfundacional" y, por lo tanto, están "llamados a discernir juntos" qué aspectos de su vida común y apostolado "son esenciales -y por lo tanto deben conservarse- y cuáles, por otro lado, son herramientas y prácticas que, aunque se han utilizado durante mucho tiempo, no son esenciales para el carisma, o han presentado aspectos problemáticos y por lo tanto deben abandonarse".

Afirmó que esto "exige un firme compromiso con la transparencia" por parte de todos aquellos que ocupan puestos de responsabilidad.

"La transparencia, de hecho, es por un lado un requisito previo para la credibilidad y, por otro, es necesaria porque el carisma es un don del Espíritu Santo del que todos los miembros son responsables", insistió, alentando la participación de todos los miembros. 

"Recuerden también que la participación de los miembros siempre aporta valor: fomenta el crecimiento, tanto personal como organizacional, saca a relucir las fortalezas y el potencial ocultos de cada persona, promueve un sentido de responsabilidad y anima a todos a contribuir." 

Respetando la libertad y la conciencia de cada individuo
El Papa León añadió entonces que "la responsabilidad del discernimiento común" confiada a los líderes del movimiento también "abarca la manera en que el carisma de la unidad debe traducirse en formas de vida comunitaria que permitan que brille la belleza de la novedad del Evangelio y, al mismo tiempo, respeten la libertad y la conciencia de cada individuo, valorando los dones y la singularidad de cada persona".

Hizo hincapié en que la unidad que el Movimiento busca vivir se realiza "en Dios" y en el cumplimiento de su voluntad, y "en consecuencia, en el compromiso compartido con la comunión y la vida comunitaria, apoyado y guiado por aquellos a quienes se les ha confiado este servicio".

El pontífice reconoció que "la unidad es un don y, al mismo tiempo, una tarea y una vocación que nos interpela a cada uno de nosotros", y señaló que "todos estamos llamados a discernir cuál es la voluntad de Dios y cómo se puede realizar la verdad del Evangelio en las diversas situaciones de la vida comunitaria o apostólica", también insistió en que "en este camino de discernimiento" todos deben practicar "la fraternidad, la sinceridad, la franqueza y, sobre todo, la humildad", es decir, "la libertad de uno mismo y del propio punto de vista".

"La unidad no debe entenderse como uniformidad de pensamiento, opinión y estilo de vida; al contrario, tal uniformidad podría llevar a una devaluación de las propias convicciones, en detrimento de la libertad personal y la capacidad de seguir la propia conciencia", afirmó.

Teniendo esto en cuenta, recordó cómo la fundadora del Movimiento, Chiara Lubich, subrayó la caridad como fundamento de toda norma y, por lo tanto, la unidad debería "nutrirse y mantenerse constantemente mediante la caridad mutua, que exige magnanimidad, bondad y respeto".

Gracias por esta gran familia espiritual
Por último, León XIV dio gracias al Señor "por la gran familia espiritual que ha surgido del carisma de Chiara Lubich", que incluye a jóvenes, familias, obispos, sacerdotes, personas consagradas y todos los miembros del Movimiento de los Focolares que trabajan para difundir el Evangelio por todo el mundo.  

"Y damos gracias por los innumerables frutos de santidad, conocidos y desconocidos, que el retorno al Evangelio, que ustedes promovieron, trajo a la Iglesia a lo largo de todos estos años", concluyó.+