Justicia y Paz realizó su plenaria con eje en la escucha y el compromiso social
- 25 de marzo, 2026
- Buenos Aires (AICA)
La jornada reunió a referentes eclesiales y laicos, con aportes sobre sinodalidad, diálogo y el rol de la Iglesia ante los desafíos actuales.
La Comisión Nacional de Justicia y Paz (CNJP) llevó a cabo el 20 de marzo su asamblea plenaria en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), en el barrio porteño de Retiro, donde la jornada de trabajo se extendió desde la mañana hasta la tarde y culminó con la celebración de la Eucaristía.
El encuentro estuvo encabezado por la presidenta Ayelén Tomasini y el vicepresidente Enrique Del Percio, quienes subrayaron la importancia de profundizar el trabajo conjunto con la Pastoral Social y destacaron como desafío central la práctica de una escucha activa que favorezca la participación e integración de nuevos miembros.
Tres obispos, tres experiencias
Durante la jornada, tres obispos compartieron su experiencia en el ámbito eclesial y en particular en el camino de Justicia y Paz: monseñor Oscar Ojea (obispo emérito de San Isidro), monseñor Jorge Casaretto (obispo emérito de San Isidro) y monseñor Marcelo Colombo (Mendoza), presidente de la CEA, mediante una intervención virtual.
Monseñor Ojea destacó el origen de la comisión, vinculado al protagonismo del laicado en la Iglesia, y destacó la necesidad de discernir, a la luz del Espíritu Santo, cuáles son las problemáticas que requieren una respuesta prioritaria. Asimismo, evocó su pasado como presidente del episcopado durante la pandemia de COVID-19, al recordar la articulación solidaria con diversos actores sociales para asistir a los sectores más vulnerables.
Por su parte, monseñor Casaretto coincidió en señalar la raíz laical de la comisión y repasó su evolución institucional, especialmente desde 2003, cuando se fortaleció su articulación con la Pastoral Social y Cáritas. En ese marco, subrayó la importancia de observar la realidad, promover el diálogo y fomentar una ciudadanía activa, evitando caer en lecturas ideologizadas.
En tanto, monseñor Colombo, actual presidente del episcopado, definió a Justicia y Paz como un organismo de servicio que busca aportar una voz desde la Iglesia a la sociedad y acompañar a las diócesis. Destacó además el valor de la sinodalidad, entendida no solo como método sino como un estilo que debe impregnar la vida eclesial, junto con el testimonio de la alegría del Evangelio.
Profundizar la identidad sinodal
También intervino monseñor Dante Braida (La Rioja), presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS), quien alentó a profundizar una identidad sinodal basada en la participación y el aporte de todos al bien común.
El prelado riojano invitó a fortalecer la interioridad para mejorar el diálogo, promover el protagonismo laical y ampliar la acción eclesial, no sólo a la atención de emergencias, sino también al acompañamiento de los dirigentes desde una mirada integral.
Un momento significativo de la jornada fue la presentación de la vida de Mama Antula, como testimonio del compromiso laical, a cargo de la investigadora Cintia Suárez.
Asimismo, las distintas comisiones que integran Justicia y Paz compartieron sus actividades realizadas durante 2025 y delinearon los proyectos previstos para 2026. También se destacó el trabajo de "Encuentro Argentina", iniciativa de diálogo interreligioso.
La jornada concluyó con la celebración de la misa, presidida por monseñor Braida y con la misión encomendada a la Virgen de Luján.
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