Bruni: desde Mónaco, el Papa hablará por primera vez a Europa
- 25 de marzo, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede ofreció una rueda de prensa sobre la visita apostólica a la ciudad-estado el próximo 28 de marzo.
Será una oportunidad para dirigir un primer mensaje a Europa y a sus pueblos, desde un país pequeño que, sin embargo, posee una amplia proyección y puede desempeñar un papel significativo". Así presentó el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, el segundo viaje apostólico internacional del papa León XIV, quien visitará el Principado de Mónaco el próximo sábado 28 de marzo, en lo que será la primera visita de un pontífice en la era moderna.
"Es un país pequeño, pero tiene un gran papel que desempeñar en la observación del mundo y sus problemas: puede ser un laboratorio para encontrar soluciones a los problemas del mundo", explicó el portavoz del Vaticano sobre el destino papal.
Durante el viaje apostólico -que el pontífice realizará en helicóptero- están previstos cuatro discursos, todos en francés.
"La defensa de la vida, la protección del medio ambiente y el uso responsable de la riqueza" son algunos de los temas del viaje, como indicó Bruni.
El helicóptero papal partirá a las 7.15 (hora de Roma) y aterrizará a las 9.20 para la ceremonia de bienvenida, donde será recibido por el príncipe Alberto II de Mónaco y la princesa Charlene. A continuación, saludará al pueblo, acompañado de salvas de cañón.
El programa también incluye un encuentro con los fieles en la catedral y su llegada por la tarde al estadio, con capacidad para 15.000 personas, para la misa.
Posteriormente, el Santo Padre se dirigirá al helipuerto para su despedida oficial y su partida
Mons. David: El Papa nos ayudará a reconocer la "pobreza oculta"
En una entrevista con medios vaticanos, el arzobispo de Mónaco, monseñor Dominique Marie David reconoce las fragilidades espirituales del pequeño país donde el cliché de la riqueza a menudo oculta profundas "soledades" y una "crisis del sentido de la vida".
El arzobispo explicó que dentro de un Estado tan pequeño -apenas dos kilómetros cuadrados- conviven realidades extremadamente diversas. En Mónaco están representadas casi 150 nacionalidades: en cierto sentido, el gran mundo está presente en este pequeño espacio.
"A menudo se tiene una imagen un poco caricaturesca del Principado, visto solo como una ciudad del lujo. En realidad, su riqueza deriva de la gran variedad de procedencias y también de cierta mezcla social", señaló.
"Muchas personas, observó monseñor David, de hecho, trabajan en Mónaco sin necesariamente vivir allí. Todo esto contribuye a la riqueza de nuestro país y de la Iglesia. Por eso creo que, incluso para el Papa, visitar un país tan pequeño puede tener un significado importante: al fin y al cabo, él se dirige al mundo entero. Su misión es llevar el Evangelio, fortalecer la fe y difundir un mensaje de paz y dignidad de la persona humana. Es probable, por lo tanto, que el eco de una visita así vaya más allá de los límites de nuestro pequeño Estado".
Monseñor David explicó que "más allá de los estereotipos y las imágenes difundidas por los medios. Existen en Mónaco, ante todo, pobrezas materiales, a veces muy ocultas y difíciles de ver. Alrededor del Principado viven muchas personas que trabajan allí y contribuyen a la vida del país, pero que a veces se encuentran en condiciones difíciles, sobre todo en lo que respecta a la vivienda o al costo de la vida y muchas asociaciones, incluso dentro de la diócesis, prestan atención a estas situaciones".
Soledad y crisis de sentido de la vida
"Junto a estas dificultades materiales, -señaló el arzobispo-, existen otras formas de pobreza: la soledad y la crisis del sentido de la vida. Cuando se dispone de cierto bienestar y no se tienen grandes preocupaciones materiales, surgen otras preguntas: ¿qué significado dar a la propia existencia? No es raro encontrar personas que sufren soledad. También vemos padres desorientados frente a la educación de los hijos, separaciones y dramas familiares que afectan tanto más porque la vida parece, al menos en apariencia, más fácil. Por eso nuestro deber es estar atentos a estas pobrezas ocultas, cuidarnos unos a otros y saber reconocer situaciones de fragilidad que, aunque no siempre sean visibles, son reales y a veces muy dolorosas".
"La idea es cuidar unos de otros y no limitarse a vivir en un país que ofrece una buena calidad de vida y cierta seguridad", concluyó David y dijo: "Nuestra misión, aquí en Mónaco, es estar aún más atentos a las personas y no perder la oportunidad de testimoniar el Evangelio a quienes se encuentran en necesidad".+