En Mónaco, el Papa llamó a impulsar prácticas transformadoras con alcance global
- 28 de marzo, 2026
- Mónaco (Principado de Mónaco) (AICA)
En su primer discurso, alentó a profundizar la Doctrina Social de la Iglesia y a poner los talentos al servicio del bien común, en favor de la justicia y la fraternidad.
En el marco de su visita al Principado de Mónaco, el papa León XIV pronunció su primer discurso en el Palacio de los Príncipes, donde subrayó el vínculo histórico y espiritual que une a esta ciudad-estado con la Iglesia de Roma y la fe católica.
Ante las autoridades civiles y la familia principesca, el Santo Padre expresó su alegría por ser el primer Sucesor de Pedro en tiempos modernos en visitar el Principado y destacó la identidad singular de este país, marcado por su apertura, su vocación al encuentro y su compromiso con la amistad social.
Desde el balcón del Palacio, el pontífice describió a Mónaco como una realidad pequeña pero significativa, llamada a poner su riqueza al servicio del derecho y la justicia, especialmente en un contexto internacional atravesado por tensiones, desigualdades y amenazas a la paz.
Los pequeños marcan la historia
En su reflexión, recordó que en la lógica del Evangelio "los pequeños marcan la historia" y exhortó a confiar en la providencia divina, incluso en medio de las limitaciones humanas. Señaló además que la fe auténtica transforma la realidad cuando asume con responsabilidad los desafíos históricos.
El Papa también puso de relieve la diversidad de la población del Principado, caracterizada por la convivencia de ciudadanos locales con personas de distintas nacionalidades, muchas de ellas con roles relevantes en los ámbitos económico y financiero. En este sentido, afirmó que toda capacidad o recurso recibido implica una responsabilidad orientada al bien común.
"El destino de los talentos es universal", sostuvo, al tiempo que invitó a no retener los bienes, sino a compartirlos para mejorar la vida de todos, superando desigualdades y estructuras injustas.
La fe católica como religión de Estado
Asimismo, recordó que Mónaco es uno de los pocos países donde la fe católica tiene carácter de religión de Estado, lo que implica -indicó- una misión particular de promover una sociedad basada en la fraternidad, la inclusión y el respeto por toda vida humana, en línea con la perspectiva de la ecología integral.
En este contexto, el pontífice encomendó al Principado el compromiso de profundizar en la Doctrina Social de la Iglesia y de generar prácticas concretas, tanto a nivel local como internacional, que reflejen su capacidad de transformación en una sociedad contemporánea marcada por la secularización.
Finalmente, citando a san Pablo VI, destacó la importancia de una visión iluminada por la verdad para orientar el progreso social, subrayando que sólo un pensamiento sólido permite construir caminos firmes frente a los desafíos actuales.+