Mons. Lozano: 'Un Rey que llega en silencio'
- 28 de marzo, 2026
- San Juan (AICA)
El arzobispo de San Juan de Cuyo invitó a vivir la Semana Santa desde la sencillez, el servicio y la solidaridad, haciendo presente el amor de Jesús en la vida cotidiana.
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, reflexionó sobre el sentido del Domingo de Ramos y el inicio de la Semana Santa, destacando el estilo humilde con el que Jesús entra en Jerusalén, como signo de una realeza fundada en el amor y el servicio.
"El Domingo de Ramos marca el comienzo de la Semana Santa, y nos invita una vez más a contemplar la entrada de Jesús en Jerusalén", expresó y subrayó que el Señor no llega con ostentación ni poder, sino "montado en un humilde burro, para no causar miedo ni intimidar a nadie".
El prelado explicó que este gesto revela el verdadero rostro de Cristo: un Rey que no busca imponerse, sino entregarse. "Jesús llega como siervo, dispuesto a dar la vida por amor a todos", afirmó, al invitar a reconocer en esa actitud una enseñanza para la vida cristiana.
Monseñor Lozano destacó también la respuesta del pueblo, especialmente de los más sencillos. "Los niños, los pobres, los pequeños de corazón salen a su encuentro sin miedo, lo aclaman con alegría y adornan su paso con ramas y mantos", señaló, al resaltar la autenticidad de una fe que se expresa sin cálculos.
Acoger su presencia con confianza
El arzobispo remarcó que la entrada de Jesús en la vida de cada persona tiene el mismo estilo: "no quita nada, nos da todo", y llamó a acoger su presencia con confianza, dejándose transformar por su amor.
Asimismo, explicó que estos días no son solo un recuerdo de hechos pasados, sino una celebración viva del misterio pascual. "No es una simple repetición, sino una actualización sacramental de lo sucedido en Jerusalén", indicó, destacando la presencia actual de Cristo en la liturgia y en la comunidad.
En relación con los signos propios de esta jornada, valoró el sentido de los ramos bendecidos, que representan protección, bendición y compromiso. Invitó a llevarlos a los hogares y compartirlos con quienes atraviesan dificultades, como un gesto concreto de cercanía y esperanza.
Finalmente, recordó que las ramas de olivo son también un símbolo de paz, y exhortó a rezar intensamente por el fin de la violencia en el mundo.
"Que este Domingo de Ramos nos anime a vivir la Semana Santa desplegando el amor en cada gesto cotidiano", concluyó, al alentar a seguir el ejemplo humilde de Jesús.+