León XIV denunció que las guerras 'son fruto de la idolatría del poder y del dinero'
- 28 de marzo, 2026
- Mónaco (Principado de Mónaco) (AICA)
En la misa de clausura, el Papa hizo un fuerte llamado contra los conflictos armados contemporáneos que "ensangrientan" la condición común de los hombres como hijos de Dios y hermanos entre sí.
En el marco de su viaje apostólico al Principado de Mónaco, el papa León XIV celebró en el Stade Louis II la misa de clausura y pronunció un fuerte llamado contra los conflictos armados contemporáneos, a los que vinculó con una desviación moral profunda de la humanidad.
Durante la celebración, el pontífice reflexionó sobre la condena de Jesús y la proyectó sobre la realidad actual, marcada por la violencia y la ambición desmedida.
Una crítica a la lógica del poder y el dinero
En su homilía, el Santo Padre advirtió sobre la raíz espiritual de las guerras, al señalar que responden a una idolatría moderna que pone en el centro el poder y la riqueza.
En esa línea, denunció que estas lógicas terminan deshumanizando a las personas y distorsionando los valores fundamentales. Según expresó, estos "ídolos ciegan y esclavizan", llevando a que la riqueza se degrade "en codicia" y la belleza se transforme "en vanidad".
El Papa también trazó un paralelismo entre la condena de Jesús y las dinámicas actuales de poder, al advertir sobre "la actuación oculta de las autoridades poderosas, dispuestas a matar sin escrúpulos", una realidad que -según planteó- sigue vigente en el mundo contemporáneo.
Un llamado a recuperar la dignidad humana
Durante la celebración, León XIV insistió en la necesidad de recuperar la conciencia de fraternidad entre los pueblos, frente a un escenario internacional atravesado por conflictos. Las guerras, sostuvo, "ensangrientan" la condición común de los hombres como hijos de Dios y hermanos entre sí.
Además, el obispo de Roma hizo referencia a la contradicción que implica violar los mandamientos fundamentales, especialmente el "no matarás", recordando cómo incluso las autoridades religiosas del tiempo de Jesús incurrieron en esa distorsión moral.
La visita a Mónaco, que culminó con esta celebración eucarística, se inscribe en una serie de intervenciones del Papa centradas en la promoción de la paz y la denuncia de la violencia global, en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones y guerras.+