Mons. Olivera presidió la consagración de la capilla del seminario diocesano
- 30 de marzo, 2026
- Buenos Aires (AICA)
El obispo castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad destacó que la consagración de un templo no se limita a un espacio físico, sino que implica una actitud interior de fe.
El obispo castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, monseñor Santiago Olivera, presidió el 28 de marzo la celebración de la misa con rito de consagración de la capilla del seminario diocesano. La celebración estuvo marcada por un fuerte llamado a reconocer la presencia divina en la vida cotidiana y en la misión de la Iglesia.
La clebración estuvo enmarcada también por el noveno aniversario en que el papa Francisco lo nombrara obispo castrense de la República Argentina y consagró ese templo a los Santos San Juan de Capistrano (Patrono universal de los Capellanes) y a San José Gabriel del Rosario Brochero (Patrono del Clero Argentino).
Concelebraron la Eucaristía, monsñeñor Daniele Liessi Encargado de Negocios a.i. (ad interim) de la Nunciatura Apostólica en Argentin;, el vicario general, monseñor Gustavo Acuña, el canciller, presbítero Carlos Terceiro Muiño; el rector del Seminario, presbítero Daniel Díaz Ramos, los capellanes mayores de Ejército Argentino, de la Armada Argentina, y de la Fuerza Aérea Argentina; de la Gendarmería Nacional; de la Prefectura Naval, entre otras fuerzas, junto con diversos capellanes.
También participaron, el Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Vicealmirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, el Jefe de Estado Mayor General del Ejército, General de División Oscar Santiago Zarich, el Subjefe de Estado Mayor General de la Armada, Contraalmirante Fernando Daniel Terribile, el Subjefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Brigadier Marcelo José Monetto, entre otros presentes.
Durante la homilía, el prelado destacó que la consagración del templo no se limita a un espacio físico, sino que implica una actitud interior de fe. "Hoy queremos dedicar este templo, consagrarlo como espacio sagrado, pero reconociendo que 'todo es tuyo Señor, que todo es obra de tus manos'", manifestó.
En ese marco, recordó la historia del lugar, que desde hace más de 27 años es utilizado por el obispado castrense como seminario y centro de formación sacerdotal, lo que refuerza su significado como ámbito de servicio y entrega.
Olivera invitó a los fieles a vivir esta consagración como un compromiso personal y comunitario, orientado a poner la vida en manos de Dios y a renovar la vocación de servicio dentro de la Iglesia.
Destacó también que un templo consagrado debe ser también signo visible de la presencia de Dios en medio del pueblo, un lugar donde la comunidad pueda encontrarse, orar y fortalecerse en la fe. Y alentó a cuidar estos espacios como ámbitos de encuentro con el Señor y con los hermanos.
La celebración se vivió en un clima de acción de gracias, en el que los fieles participaron activamente, destacando el valor de este acontecimiento para la vida pastoral.+