En la Fiesta de la Presentación del Señor, el obispo de Avellaneda-Lanús destacó la fidelidad y la disponibilidad de los consagrados como testimonio de la presencia de Dios en la vida diaria.
El obispo de Formosa destacó que la verdadera alegría no proviene del poder ni la riqueza, sino de vivir las bienaventuranzas que enseñó Jesús: ser pobres de espíritu, mansos y misericordiosos.
El obispo de San Francisco invita a reflexionar sobre cómo Jesús lleva su luz a los lugares más oscuros y convoca a cada persona a responder con libertad y confianza a su llamado.
"Una felicidad diferente que tiene que ver con esta libertad que solamente puede dar el Espíritu", manifestó el obispo emérito de San Isidro en su reflexión del Evangelio semanal.