Como la mujer que se acercó a tocar el manto de Jesús, vivir nuestra fe con valentía.
Ofrecer una oración por los niños que nos rodean.
Que las Bienaventuranzas sean semilla de esperanza para la paz.
Confiar en el camino que el Señor nos tiene preparado.
Reconocer la acción de Dios en nuestra vida.