"Es una solemnidad que ilumina nuestro corazón y nos hace mirar para arriba. No para distraernos, sino saber dónde está nuestro centro, a dónde apunta nuestra existencia", recuerda el arzobispo.
El arzobispo porteño sugiere hacerlo en el ámbito de los vínculos y del diálogo y del aprender a comunicarse y consideró: "Algo que tanto cuesta pero que tanto necesita de los valores del Evangelio".
En el marco de las actividades por el Jubileo de los Periodistas y Comunicadores, se instó a los trabajadores de los medios a ejercer su labor con responsabilidad, integridad y espíritu de servicio.
El arzobispo de San Juan de Cuyo consideró que "purificar la comunicación de la violencia verbal y del desprecio sutil es hoy una obra urgente para los cristianos".