Al presidir la Eucaristía en la parroquia Santa Cruz de Las Heras, invitó a reconocer los signos de la presencia salvadora de Dios y a preparar el corazón propio y el de los demás para la Navidad.
El arzobispo sanjuanino propone mirar la incertidumbre como parte del camino creyente y llama a reconocer a Cristo en signos concretos de misericordia y esperanza.
"Así lo entiende él, consciente de su tarea subalterna, como la voz que clama y le da sonoridad a la Palabra", destacó el arzobispo y valoró: "La grandeza de Juan radica en su asombrosa humildad".
El obispo de San Francisco profundizó sobre las expresiones "llena de gracia" y "esclava" del diálogo bíblico entre el ángel Gabriel y la Virgen María, e invitó a redescubrir el llamado al servicio.