El arzobispo de Córdoba instó a la feligresía a volver a lo esencial: la escucha de la Palabra, el amor que se concreta en la amistad y la apertura del corazón para acoger al otro sin reservas.
El obispo emérito de San Isidro se refirió a la hospitalidad y recordó que "el que llega a nuestra casa necesita hablar y ser escuchado. Esto es lo que hacía María".
El arzobispo de Buenos Aires planteó la necesidad de escuchar su mensaje y poner en práctica "el mandamiento del amor, a partir de reconocernos hermanos y vivir la fraternidad que tanto anhelamos".
El obispo de San Francisco advirtió sobre el "activismo ansioso" y alentó a los fieles a no dejarse absorber por las urgencias, sino a cultivar espacios de contemplación y oración profunda.