La parroquia dio la bienvenida al sacerdote en una misa presidida por Mons. Eguía Seguí, quien destacó su misión pastoral y lo animó a renovar el fervor misionero y fortalecer la vida sacramental.
El obispo de Santo Tomé afirmó que Cristo reina amando y sirviendo, y que su realeza se manifiesta en el Crucificado y en tantos hermanos que hoy siguen "crucificados" por el dolor y la injusticia.
María Fausta Ramírez emitió sus votos perpetuos como laica consagrada, en una celebración en la que se destacó su misión en el mundo y la gracia que sostiene su entrega definitiva.
La Eucaristía fue presidida por el arzobispo, Mons. Jorge Scheinig, en la basílica Nuestra Señora de las Mercedes.