El arzobispo pidió reconocer "a los anónimos pero esenciales que levantaron esta ciudad" y recordó que "quienes tenemos responsabilidad como dirigentes debemos estar al servicio del pueblo".
Mediante un comunicado, la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz expresó "alivio y esperanza" tras la sentencia condenatoria a los acusados por este hecho de alta repercusión pública.
Se realizó en la casa de retiros Emaús con la participación de al menos ocho provincias. La misa fue celebrada en lengua de señas, un avance concreto para la Pastoral de Sordos.
Concejales entregaron a Mons. Larregain la distinción post mortem al recordado sacerdote del barrio Santa Teresita, cuya labor pastoral, social y educativa dejó una huella profunda en la comunidad.