Se reunieron en el colegio Sagrada Familia para profundizar sobre su misión y servicio para con los enfermos y más frágiles. Luego peregrinaron hacia la Gruta de Lourdes para participar de la misa.
La parroquia dio la bienvenida al sacerdote en una misa presidida por Mons. Eguía Seguí, quien destacó su misión pastoral y lo animó a renovar el fervor misionero y fortalecer la vida sacramental.
El obispo de Santo Tomé afirmó que Cristo reina amando y sirviendo, y que su realeza se manifiesta en el Crucificado y en tantos hermanos que hoy siguen "crucificados" por el dolor y la injusticia.
María Fausta Ramírez emitió sus votos perpetuos como laica consagrada, en una celebración en la que se destacó su misión en el mundo y la gracia que sostiene su entrega definitiva.