El arzobispo de Salta compartió un videomensaje y animó a la feligresía a ofrecer tiempo, atención y pequeños gestos realizados con alegría.
En la parroquia del Pilar, en el barrio de Recoleta, recordaron al empresario y padre de nueve hijos enterrado allí, donde acudía diariamente a misa, que será declarado beato.
Alternaron momentos de espiritualidad, oración, fraternidad y misión, y llevaron la alegría en medio de las casas y las familias de comunidades barriales. Acompañó y animó el obispo Maxi Margni.
Sacerdote de San Isidro y formador incansable, dejó una huella profunda en la transmisión de la fe al impulsar un modelo que puso a los hogares en el centro de la iniciación cristiana.