El templo es para celebrar con fe el memorial de la Pascua y para que "los pobres encuentren aquí misericordia, los oprimidos alcancen la libertad y todos, sientan la dignidad de ser hijos de Dios".
En la fiesta de la dedicación de la basílica de San Juan de Letrán, el obispo emérito de San Isidro recordó que el verdadero culto a Dios nace del corazón y no de prácticas externas o intereses.
El arzobispo de Buenos Aires invitó a revisar la vida personal y comunitaria en la fiesta de la basílica de San Juan de Letrán, para derribar apariencias, luchas de poder y comodidades en la Iglesia.
Consagrada el 9 de noviembre de 324 por el papa Silvestre I, "fue la primera iglesia donde los cristianos pudieron celebrar libre y públicamente sus liturgias".