"Una manera de ser luz y sal es no ser indiferentes ante las problemáticas sociales que campean en nuestro mundo", señaló el obispo de Goya.
Monseñor Canecín encabezó un víacrucis y luego la misa en apoyo a los 260 trabajadores despedidos de la empresa textil Alal. "Tenemos que romper la indiferencia", pidió el obispo de Goya.
Mons. Canecín hizo un apremiante llamado a la comunidad para expresar cercanía, solidaridad y acompañamiento espiritual a las más de 260 familias afectadas por la pérdida de sus puestos de empleo.
En la tradicional Misión de Verano, visitaron la zona del vertedero y del asentamiento Barrio Devoto 2. Durante cinco días compartieron momentos de oración, formación y cercanía con las familias.