Monseñor Canecín encabezó un víacrucis y luego la misa en apoyo a los 260 trabajadores despedidos de la empresa textil Alal. "Tenemos que romper la indiferencia", pidió el obispo de Goya.
Mons. Canecín hizo un apremiante llamado a la comunidad para expresar cercanía, solidaridad y acompañamiento espiritual a las más de 260 familias afectadas por la pérdida de sus puestos de empleo.
En su despedida misionera, la Hna. María Teresa Castilla renovó su compromiso con la verdad, la justicia y la defensa de los más vulnerables, en una celebración marcada por la gratitud y la esperanza.
Al amanecer, en un espacio público y al aire libre, el obispo de Goya presidió la misa y animó a jinetes y fieles a vivir la fe desde el amor al prójimo, la cruz y las obras de misericordia.