El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea, presidió en la parroquia Nuestra Señora de Aránzazu, una misa en memoria de los policías caídos en acto de servicio.
El prelado sanisidrense designó vicarios parroquiales, a partir de 2022, a los sacerdote Augusto Zampini, Guido Borella y Ernesto Tulli en templos de esta jurisdicción eclesiástica.
"Solo a través de la fraternidad podemos reconstruir un futuro, una convivencia que mejorará notablemente nuestra vida y hará posible que los bienes puedan llegar a todos", aseguró el obispo.
El obispo de San Isidro afirmó que la Iglesia tiene que ser fiel a su Evangelio y "acompañar al papa Francisco en esta respuesta al clamor de los que claman por tierra, techo y trabajo".