El arzobispo de Mendoza alertó sobre la riqueza desmedida, el lujo que ciega el corazón y la urgencia de volver a la Palabra para construir una sociedad más justa y fraterna.
Lo consideró "un instrumento de comunión que provoque diálogo y sostenga procesos" e invitó a recibirlo como ayuda para comprender la realidad juvenil y renovar juntos la misión de la Iglesia.
El arzobispo de Mendoza advirtió sobre la codicia y llamó a vivir una fe coherente que rechace la corrupción y la explotación, priorizando a Dios por encima de los bienes materiales.
"Lejos de ser enviado para aplicar una justicia vengativa, Jesucristo es enviado para salvarnos desde nuestra pobreza. Ahora la mirada se dirige a la contemplación de Cristo crucificado", explicó.