"Imploramos la paz con sentimientos de dolor, urgidos por la dramática muerte de inocentes y la necesidad de proclamar el valor insuperable de la paz", rogó el arzobispo de Mendoza.
Al analizar la dimensión espiritual del crisis bélica, el patriarca católico consideró que es "la confrontación más reciente de la manifestación del bien -la verdad de Dios-, y del mal -del diablo-".
Un balance de la organización caritativa internacional, arroja 2.421 víctimas civiles, 3.389.044 refugiados (incluidos al menos 1.500.000 de niños) y casi 6.500.000 de desplazados internos.
En una reflexión en el marco de la solemnidad de la Anunciación de la Virgen, convocan a pedirle la Madre que proteja a los niños nacidos y por nacer, y que interceda para que terminen las guerras.