"El Adviento está orientado a que el mundo encuentre a Cristo como camino a la verdad. De esa manera la Navidad no será la mera ocasión de cordiales encuentros familiares, o de amigos, sino el estrecho abrazo con el pequeño Niño Dios. En ese abrazo está la salud esperada, porque en Él se produce la vida eterna, recién nacida en el tiempo", afirmó el arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna.
Con el título "Los que siembran entre lágrimas?" el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, reflexionó sobre las estrofas del Salmo 125, presente en la liturgia del segundo domingo de Adviento.
En el segundo domingo de Adviento, el obispo de San Martín, monseñor Miguel Ángel D?Annibale, compartió sus reflexiones sobre el Evangelio de Lucas. "Jesús viene de muchas maneras, y lo que tenemos que tener es la capacidad de reconocerlo, que viene a nuestro lado, que comparte nuestro camino. Esto es lo importante, esta es la esperanza", aseguró.
"Lo decisivo del Adviento es preparar el corazón para recibir a Jesús que, una vez más, está a la puerta y llama. El corazón de cada creyente cristiano, debería ser como un pesebre, en donde el Señor pueda reposar de verdad", invitó el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, en su mensaje para este tiempo de preparación para la Navidad.