Al clausurar el Año Santo 2025, el obispo neuquino invitó a sostener la esperanza, animarse a soñar una Iglesia cercana y proponer el amor como horizonte pastoral del tiempo que comienza.
Con una catedral colmada, la Iglesia salteña cerró el Año Jubilar 2025 con una Eucaristía presidida por su arzobispo y una invitación a renovar el compromiso cristiano y la misión.
La misa fue presidida por el obispo auxiliar, mons. Fournau, con la participación de comunidades de la arquidiócesis, y un mensaje centrado en la esperanza, la solidaridad y el compromiso pastoral.
Al clausurar el Año Jubilar, el arzobispo de Rosario agradeció los frutos de gracia recibidos e invitó a fortalecer la vida comunitaria y familiar como testimonio de esperanza cristiana.