El sacerdote fue ultimado en el barrio de Cuxtitali, "al terminar la misa, cuando salía para continuar con sus labores pastorales", según informó el Episcopado mexicano.
El alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, quien había asumido el cargo apenas seis días antes, fue encontrado sin vida el pasado 6 de octubre.
Tras la masacre del 3 de octubre, Mons. Leroy Mésidor aseguró que "la gente está exhausta y le pide ayuda al Estado".
En vísperas de su asunción como presidenta de la nación, los prelados del país norteamericano hicieron público un mensaje "para expresar sus mejores deseos".