El arzobispo porteño animó a la alegría en la solemnidad de la Inmaculada en la parroquia de Caacupé, en Caballito, con fuerte presencia de la comunidad paraguaya.
El arzobispo invitó a vivir el Adviento con apertura a la novedad de Dios, un camino que incluye conversión, austeridad y la decisión de acoger fraternalmente a los demás.
Durante la celebración, el arzobispo destacó la importancia de ser cristianos entusiastas y esperanzados, y animó a los jóvenes a vivir la misión con entrega, alegría y compromiso con el Evangelio.
La primera Asamblea Arquidiocesana reunió a 160 referentes parroquiales para evaluar el camino recorrido, analizar desafíos y consensuar prioridades que orientarán la acción pastoral y social.