En una celebración en la catedral cordobesa, monseñor Miroslaw Adamczyk entregó el símbolo de fidelidad y unidad al Papa al arzobispo de Córdoba e hizo votos para que su tarea pastoral dé frutos.
El sacerdote hizo su profesión de fe y el juramento de fidelidad para la nueva misión pastoral. El arzobispo Ángel Rossi lo animó a ser un cura cercano de una casa samaritana y de puertas abiertas.
Al presidir la fiesta de Nuestra Señora del Rosario del Milagro, el arzobispo destacó que en la mirada de la Virgen "no hay grieta" y llamó a recuperar, porque se perdió, "la Iglesia de la ternura".
El arzobispo de Córdoba lo recordó tras lamentar la "vergonzosa" escena de los funcionarios y empresarios reunidos por el "drama" de las figuritas y no para suavizar las penurias de los jubilados.