El arzobispo recordó que en este tiempo "la predicación de la Iglesia, se pone a nuestro servicio" y consideró que "es lo que el mundo, urgente y angustiosamente, necesita de los cristianos".
"El Señor ilumina nuestras angustias y oscuridades, el Señor nos sostiene más allá del todo. Y, atravesando todas las tormentas, Él, como ancla, es nuestra esperanza", recordó el arzobispo porteño.
En su homilía semanal, el arzobispo de Mendoza recordó la invitación de Papa Francisco para esta Cuaresma, en cuanto a ser "peregrinos de esperanza, saliendo de nosotros y poniéndonos en camino".
"¿Cuánta ha sido la nobleza de nuestro corazón ante un Dios que nos reclamaba más, porque probablemente nuestra fe nunca había sido del todo fuerte o firme?", se preguntó el arzobispo de Mendoza.