Debido al "agravamiento de la situación socioeconómica del pais". La visita ad límina estaba prevista del 16 al 20 de febrero bajo el lema: "Comunión, esperanza y misión".
Tras la muerte de un manifestante durante un operativo federal, la Iglesia llama a la calma, a la moderación y a reconstruir la convivencia social desde el bien común y la dignidad humana.
En un mensaje ante la grave crisis institucional que atraviesa el país, los obispos expresaron su cercanía al pueblo, rechazaron la violencia y exhortaron a la oración, la unidad y la paz social.
Los obispos piden a Dios que bendiga al país y a las autoridades elegidas, y que inspire a todos los bolivianos a "trabajar unidos por la justicia, la reconciliación y el progreso de la nación".