La Santa Sede llamó al diálogo multilateral en las Américas
- 12 de febrero, 2026
- Washington (Naciones Unidas) (AICA)
El Observador Permanente de la Santa Sede ante la OEA se dirigió al Consejo Permanente y reflexionó sobre la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo.
Mons. Juan Antonio Cruz Serrano, observador permanente ante la OEA
El arzobispo Juan Antonio Cruz Serrano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), se dirigió al Consejo Permanente durante la Octava Sesión Extraordinaria de la organización dedicada al diálogo entre la Organización y sus Observadores Permanentes.
Al hablar en Washington DC, el arzobispo Cruz Serrano recordó que la Santa Sede considera a la OEA como "un foro político privilegiado para el diálogo, la cooperación y la construcción de consensos" entre las naciones de las Américas desde que se convirtió en Observador Permanente en 1978.
Fortalecer, no socavar
En el centro de las observaciones del arzobispo hizo referencia al mensaje del papa León XIV para la más reciente Jornada Mundial de la Paz, en el que el Santo Padre subrayó que el camino de la diplomacia, la mediación y el derecho internacional, aunque "tristemente contradicho por violaciones cada vez más frecuentes de acuerdos duramente conseguidos", no requiere la deslegitimación sino más bien el refuerzo de las instituciones supranacionales.
En este sentido, monseñor Cruz Serrano describió a la OEA, conocida como la "Casa de las Américas", como una institución llamada a reflejar "una visión integral de la persona humana y de las sociedades", basada en sus cuatro pilares: democracia, derechos humanos, seguridad multidimensional y desarrollo integral.
Una visión arraigada en la dignidad humana
Al abordar cada pilar por separado, el arzobispo subrayó la importancia de una cultura democrática sustentada en instituciones sólidas y en el diálogo.
En materia de derechos humanos, reafirmó el compromiso de la Santa Sede con la promoción de una cultura de la vida "desde el primer momento de la concepción hasta la muerte natural", y destacó la libertad religiosa como esencial, no sólo como derecho individual, sino también como fundamento de una coexistencia pacífica.
Subrayó la necesidad de respuestas coordinadas a la pobreza, la violencia y la degradación ambiental, señalando que la Santa Sede puede ofrecer "perspectivas, experiencias y colaboración" para fortalecer las políticas hemisféricas y construir una región "cada vez más pacífica, sostenible y acogedora con los migrantes y los excluidos".
Monseñor Cruz Serrano concluyó reafirmando la disposición de la Santa Sede a continuar su colaboración activa con la OEA y expresó su confianza en que el diálogo multilateral, orientado al bien común, pueda responder eficazmente a las aspiraciones de los pueblos del hemisferio.+
