Al recibir a la Confederación Nacional de las Misericordias de Italia, el Papa los animó a vivir la fe cristiana en actos de caridad que respondan a las necesidades de nuestro tiempo.
Toda la responsabilidad recae ahora en el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, adonde el Papa ya había transferido el Comité el pasado agosto.