El Secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, pidió "poner fin a esta locura que es la guerra" y desea que se puedan celebrar, al menos en el interior de los templos.
"Si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido", lamentó el presidente del episcopado acerca del caso de Noelia, la joven de 25 años a la que se aplicará la eutanasia.