La organización caritativa recibe alimentos, pañales, elementos de limpieza, ropa de abrigo y frazadas, que luego son distribuidos en las comunidades parroquiales más afectadas de la diócesis.
A través de la Limosna Apostólica, Francisco envió a la Nunciatura de Brasil una cantidad equivalentes a más de 500 mil reales.
En una declaración conjunta, Cáritas Internacional y un grupo de organizaciones cristianas destacaron la crisis "abrumadora", con hambre y desplazamientos masivos, a causa de la por la guerra.
Durante la misa en la catedral, el obispo, Mons. Sergio Buenanueva, llamó a desterrar esa postura antievangélica que consiste en la indiferencia y la descalificación hacia los más pobres.