El arzobispo emérito de Corrientes destacó que "Cristo -muerto y resucitado- se constituye entonces en la Resurrección y la Vida, para quienes se disponen a celebrarlo en sus vidas ordinarias".
El arzobispo recordó que en este tiempo "la predicación de la Iglesia, se pone a nuestro servicio" y consideró que "es lo que el mundo, urgente y angustiosamente, necesita de los cristianos".
"El sabor de la Verdad procede de la presencia viva de Jesús. Él es la Verdad, y el único Camino que conduce a Ella", aseveró el arzobispo.
"La expresión: 'He sido bautizado, pero, no soy creyente' resuena como un escándalo. Es incomprensible pretender conjugar una conducta anticristiana con la fe bautismal", planteó el arzobispo.