"Cuánto nos cuesta llevar el Evangelio al bolsillo. No olvidemos que sólo los bienes de Dios nos darán la felicidad eterna", recordó el arzobispo de Buenos Aires.
El arzobispo de Buenos Aires invitó a rezar desde la propia pobreza y necesidad, y animó a mantener encendida la llama de la esperanza. La lectura de una oración conmovedora.
El arzobispo de Buenos Aires planteó la necesidad de escuchar su mensaje y poner en práctica "el mandamiento del amor, a partir de reconocernos hermanos y vivir la fraternidad que tanto anhelamos".
"Tratan de curar no solamente las heridas físicas, sino las heridas del alma a veces ligadas a la injusticia, a la discriminación, al rechazo, a la soledad", destacó el arzobispo de Buenos Aires.