Córdoba: presencia, educación y oportunidades frente al delito juvenil
- 6 de febrero, 2026
- Córdoba (AICA)
Desde su trabajo cotidiano en barrios, escuelas y espacios de contención, la Iglesia comparte una reflexión basada en la experiencia y el acompañamiento cercano a niños y jóvenes.
Presbítero Munir Bracco
En el marco de un debate social complejo y sensible, el presbítero Munir Bracco, vocero de la arquidiócesis de Córdoba, ofreció una reflexión basada en la experiencia cotidiana de la Iglesia junto a niños, adolescentes y jóvenes en distintos ámbitos de acompañamiento pastoral y social.
Desde el trabajo sostenido en parroquias, instituciones educativas, espacios de contención y recuperación de adicciones, y en el diálogo permanente con profesionales e instituciones, el padre Bracco señaló que la reducción de la edad de imputabilidad no constituye una respuesta eficaz frente al delito juvenil. Según expresó, la realidad del territorio muestra que la clave está en fortalecer la educación y ampliar las oportunidades, antes que en profundizar respuestas punitivas.
El sacerdote subrayó que esta postura no desconoce el sufrimiento de quienes han sido víctimas de hechos delictivos. Por el contrario, afirmó que la Iglesia mantiene una escucha cercana y constante con familias atravesadas por el dolor, entendiendo esa cercanía como parte de su compromiso pastoral, orientado a buscar caminos de cuidado y reparación que no generen más daño.
La presencia de la Iglesia en Córdoba se despliega en una amplia red de acciones concretas: instituciones educativas de todos los niveles, grupos juveniles parroquiales y movimientos, Hogares de Cristo, centros barriales, la Fazenda de la Esperanza, espacios de escucha vinculados a las adicciones, acompañamiento a familias, apoyo escolar, merenderos, comedores comunitarios, pastoral del duelo y articulación con Cáritas y diversas pastorales sociales, de la salud y comunitarias.
A partir de este entramado, se estima que la Iglesia mantiene contacto semanal con alrededor de 90.000 jóvenes, a quienes acompaña, educa y contiene, promoviendo caminos de crecimiento y esperanza.
Al referirse a la problemática de fondo, Bracco reconoció la gravedad de la situación y la necesidad de respuestas concretas, incluso de una revisión del régimen penal juvenil. Sin embargo, advirtió que centrar el debate únicamente en la edad de imputabilidad limita la comprensión del problema y deja de lado las causas profundas del daño social.
Entre esas causas mencionó años de abandono, la ausencia del Estado en numerosos barrios, el avance del narcotráfico, la falta de prioridad en la educación, la naturalización del consumo de drogas y la corrupción no enfrentada con decisión.
Estas reflexiones, lejos de plantear una confrontación, buscan abrir un espacio de reflexión colectiva sobre la sociedad que se está construyendo y la urgencia de llegar a tiempo para cuidar a niños y jóvenes. En sintonía con lo expresado por el arzobispo, cardenal Ángel Rossi SJ, y la Conferencia Episcopal Argentina, la Iglesia de Córdoba reafirma que la educación, el acompañamiento y la presencia cercana siguen siendo el camino más humano, justo y esperanzador.+
