Sábado 20 de julio de 2024

El Papa: 'Los Estados de Palestina e Israel pueden vivir uno al lado del otro'

  • 7 de junio, 2024
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Al conmemorar el décimo aniversario de la "Invocación por la Paz" en los Jardines del Vaticano, el pontífice propuso que Jerusalén sea la "ciudad del encuentro" amparado por un estatuto especial.
Doná a AICA.org

"Todos los días rezo para que esta guerra finalmente termine", dijo este viernes 7 de junio, el Papa Francisco durante un acto de conmemoración de la histórica "Invocación por la Paz" en los Jardines del Vaticano, hace diez años, con el abrazo entre el entonces presidente israelí Shimon Peres y el palestino Mahmud Abás.

“Pienso en todos los que sufren, en Israel y Palestina, en los cristianos, los judíos y los musulmanes", dijo el Santo Padre en el acto ante los embajadores israelí y palestino ante la Santa Sede, Raphael Schutz y e Issa Kassissieh.

El pontífice aseguró que es importante hacer memoria de lo ocurrido en los Jardines Vaticanos hace una década, dada la situación de conflicto que viven desde el pasado mes de octubre Israel y Palestina: “Asistimos a una creciente estela de hostilidad y vemos morir ante nuestros ojos a tantos inocentes", lamentó el Papa.

Francisco volvió a aprovechar esta efeméride para reclamar el cese del conflicto en Tierra Santa, y pedir la liberación de los rehenes israelíes "lo antes posible" (aún más de 120, según fuentes de Israel) y la "protección" de la población palestina, permitiendo que reciba "toda la ayuda humanitaria necesaria".

"Pienso en todos los desplazados por los combates y pido que sus casas sean pronto reconstruidas para que puedan volver en paz. Pienso también en los palestinos e israelíes de buena voluntad que, entre lágrimas y sufrimientos, no dejan de aguardar con esperanza la llegada de un día nuevo y se esfuerzan por anticipar el alba de un mundo pacífico".

Asimismo, el obispo de Roma denunció una ideología dominante que sitúa la violencia como "parte del funcionamiento normal de una sociedad", y lamenta que siempre estén en juego "las luchas de poder entre los diferentes grupos sociales, los intereses económicos partidistas, los malabares políticos internacionales que apuntan a una paz aparente huyendo de los problemas reales".

El Papa pide un estatuto especial para Jerusalén
Además, el Sucesor de Pedro apoyó la solución de dos Estados con un estatuto especial para Jerusalén: "Todos debemos trabajar y comprometernos para que se alcance una paz duradera, donde el Estado de Palestina y el Estado de Israel puedan vivir uno al lado del otro, derribando muros de la enemistad y del odio", pidió.

Por ello, propueso que Jerusalén sea "la ciudad del encuentro fraterno entre cristianos, judíos y musulmanes", que a su juicio debería estar "tutelada por un estatuto especial garantizado a nivel internacional".

Manteniendo la esperanza de un nuevo día
De manera especial, el Santo Padre ofreció su cercanía a los palestinos e israelíes que, en medio de sus lágrimas y sufrimientos, "continúan esperando la llegada de un nuevo día y se esfuerzan por hacer nacer el amanecer de un mundo en paz".

Con este sentimiento, pidió al Señor que, en su misericordia, escuche la oración de los reunidos y les conceda el don de la paz.

"En efecto, la paz no se logra sólo mediante acuerdos escritos o mediante compromisos humanos y políticos", sino que "nace de corazones transformados y surge cuando cada uno de nosotros ha encontrado y ha sido tocado por el amor de Dios, que disuelve nuestro egoísmo, destroza nuestros prejuicios y nos concede el gusto y la alegría de la amistad, la fraternidad y la solidaridad mutua". 

"No puede haber paz -advirtió- si no dejamos que Dios mismo desarme primero nuestros corazones, haciéndolos hospitalarios, compasivos y misericordiosos". 

Abrazo de paz
"No dejemos de soñar con la paz, que nos regala la alegría inesperada de sentirnos parte de una única familia humana. Esta alegría la vi hace unos días en Verona, en el rostro de dos padres, un israelí y un palestino, que se abrazaron delante de todos. Esto es lo que necesitan Israel y Palestina, ¡un abrazo de paz!" 

Francisco terminó el acto pronunciando una oración para invocar la paz ante "tantos momentos de hostilidad y de oscuridad, tanta sangre derramada, tantas vidas destrozadas, tantas esperanzas abatidas".+