Exequias de Andrea Poretti, responsable de San Egidio en la Argentina
- 12 de febrero, 2026
- Buenos Aires (AICA)
Monseñor Oscar Ojea, obispo emérito de San Isidro, presidió la misa exequial en la parroquia de San Ignacio.
Misa exequial de Andrea Poretti
Tres obispos y nueve sacerdotes concelebraron la misa exequial de Andrea Poretti, responsable de la Comunidad San Egidio en la Argentina, el sábado 8 de febrero en la iglesia parroquial de San Ignacio, donde una alta concurrencia evidenció el afecto que suscitó en su vida en quienes la conocieron y trataron.
Más de 200 personas llenaron los bancos del templo, en tanto otro medio centenar siguió de pie la celebración de la misa.
Presidió la misa monseñor Oscar Ojea, obispo emérito de San Isidro y ex presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien expresó en la homilía una "acción de gracias por todo lo que Andrea nos ha dejado en el corazón".
A su vez, en una semblanza antes de que terminara la ceremonia, María Eugenia Acevedo, por su comunidad, dijo: "Queremos agradecer al Señor por la vida de Andrea, por haberla puesto en nuestro camino. Como dijo Andrea Riccardi en su recuerdo: "Andrea vivió la comunidad como una gran familia".
El profesor Riccardi, intelectual italiano, autor de libros de historia, es un dirigente prominente de la Comunidad de San Egidio, que el mismo día celebraba el 58 aniversario de una acción que desde una parroquia de Roma se extendió a numerosos países, promoviendo iniciativas de paz en el mundo, el diálogo ecuménico, el acompañamiento a los más pobres y vulnerables.
Concelebrantes
Concelebraron la misa el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara, y el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera, que al final rezó un responso.También participaron de la concelebración los presbíteros Carlos White, provicario general del arzobispado de Buenos Aires; Gustavo Boquín, párroco de San Ignacio; Martín Bourdieu, Ricardo Larken y Lorenzo de Vedia; los sacerdotes scalabrinianos Sante Cervellin C.S. y Flavio Lauria C.S.; el padre Leonardo Grasso, de Comunión y Liberación, y el dominico fray Jorge Alejandro Scampini O.P.
Concelebraron la misa el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara, y el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera, que al final rezó un responso.También participaron de la concelebración los presbíteros Carlos White, provicario general del arzobispado de Buenos Aires; Gustavo Boquín, párroco de San Ignacio; Martín Bourdieu, Ricardo Larken y Lorenzo de Vedia; los sacerdotes scalabrinianos Sante Cervellin C.S. y Flavio Lauria C.S.; el padre Leonardo Grasso, de Comunión y Liberación, y el dominico fray Jorge Alejandro Scampini O.P.
Asistieron el marido de Poretti, Marco Gallo, italiano, activo dirigente de San Egidio y titular de una cátedra sobre el magisterio pontificio en la Universidad Católica Argentina (UCA), y los dos hijos del matrimonio, Mateo y Matías.
Adelante, cerca del presbiterio, tuvo un asiento especial el arzobispo de la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquía, monseñor Crisóstomo Gassali. En ese amplio espacio antes del altar estaba el féretro y una foto de la dirigente fallecida, adonde llevaron flores varias mujeres y niños.
También había una foto del beato congolés Floribert Bwana Chui, miembro de San Egidio, asesinado a los 26 años por negarse a aceptar sobornos. Andrea Poretti había asistido el 15 de junio de 2025 a su beatificación en Roma, donde permaneció para realizarse un tratamiento contra el cáncer hasta regresar el 15 de enero último a su país natal, poco antes de su fallecimiento.

Abandono en Dios
Monseñor Ojea, que la trató en sus últimos días, destacó su enorme dulzura, su gran serenidad, su confianza en la Providencia, su abandono en las manos de Dios.
Recordó su colaboración, siendo arquitecta, en los planes de viviendas de Cáritas nacional, entidad de la que había ex presidentes e integrantes. Y al reiterar su abandono en la Providencia, deseó "que podamos capitalizar en el corazón todo lo que nos ha dejado Andrea".
Por su parte, María Eugenia Acevedo la evocó como madre, no solo de sus dos hijos, "sino de cada uno de nosotros que estamos aquí presentes" y que fue hermana, no solo de Mariana y Marcela, sino "de cada uno de los que encontraba, de tantos amigos cercanos y lejanos". De hecho, no solamente había gente de Laferrere y otros puntos del Gran Buenos Aires, sino también algunos integrantes de San Egidio venidos especialmente de Italia para el sepelio, compañeros de ella y de su esposo.
Acevedo recordó que ella decía siempre "La paciencia es una virtud que hay que cultivar". Y comentó: "Ella nos tuvo mucha paciencia, ¡a veces demasiada! Con paciencia y cariño nos corregía y nos ayudaba a no perdernos, a no alejarnos nunca de la fraternidad, a no dejarnos dominar por la pereza o la distracción. Y, como una madre que no se olvida de ninguno, se hacía un tiempo para hablar con cada uno y tener un gesto especial para cada uno: muchos amigos de la calle recordarán que les separaba la comida que más les gustaba o algo que necesitaban y siempre ella decía "esto es para María y su hijo" o "esto es para él o para algún otro de los amigos".
Asistentes
Entre otras personas, asistieron a la misa los ex embajadores ante la Santa Sede Vicente Espeche Gil y Carlos Custer; la directora de Cultos de la Ciudad de Buenos Aires, Pilar Bosca; los directivos del Instituto para el Diálogo Religioso Omar Abboud, musulmán, y el rabino Daniel Goldman; la presidenta y la secretaria de la Confratenidad Argentina Judeo Cristiana, Martha de Antueno y Marita Grandoli; el secretario general de la Asociación Cristiana de Jóvenes, Mario Cenci; el pastor metodista Hugo Urcola; los periodistas José Ignacio López, ex vocero presidencial y fundador del Club Gente de Prensa; Mariano de Vedia, Sergio Rubin, José María Poirier y la hermana paulina Julieta Stoffel; Roberto Bosca, director de la Diplomatura en Cultura Argentina del Cudes; el director de Cultura de la Universidad Católica Argentina (UCA), Pablo Blanco; la directora del Pabellón de las Bellas Artes de esa universidad, Cecilia Cavanagh, y otras autoridades de esa casa de estudios.
Nacida en Buenos Aires en 1964, Andrea Poretti vivió desde pequeña en el barrio de Almagro y asistió al colegio María Auxiliadora. Se graduó de arquitecta en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 1987, en la visita del papa Juan Pablo II a la Argentina, conoció a miembros de la Comunidad San Egidio que vinieron para la Jornada Mundial de la Juventud, y allí comenzó su participación en este movimiento católico al que dedicó, junto con su marido Marco Gallo, su entrega fervorosa y desinteresada. (Jorge Rouillon)
