Mons. Conejero Gallego invita a vivir una Cuaresma de conversión y sobriedad
- 25 de febrero, 2026
- Formosa (AICA)
El obispo de Formosa reflexionó sobre las tentaciones de Jesús, la importancia de la humildad y la renuncia al pecado. Instó a vivir este tiempo de reflexión, oración y solidaridad con vulnerables.
El obispo de Formosa, monseñor José Conejero Gallego, reflexionó en la misa dominical sobre el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma, que comenzó el pasado Miércoles de Ceniza.
El prelado señaló que numerosos fieles acudieron tanto a la catedral Nuestra Señora del Carmen como a otras parroquias del mundo con espíritu humilde y decidido a vivir este tiempo penitencial, marcado por la austeridad, la sobriedad, la escucha de la Palabra de Dios y el ayuno de aquello que consideró superfluo.
Monseñor Conejero Gallego exhortó también a moderar la lengua para no herir con las palabras, siguiendo -indicó- la invitación del papa León XIV en su mensaje de Cuaresma a toda la Iglesia.
Al referirse al primer domingo de Cuaresma, recordó que la liturgia presenta las tentaciones de Jesús en el desierto. Sostuvo que la Palabra de Dios ilumina y conduce a una conversión profunda cuando se la acoge con buena disposición y se la pone en práctica. Definió la Cuaresma como un camino hacia el misterio de Cristo, orientado a conocerlo, vivirlo y practicar sus enseñanzas.
La tentación de querer ser como dioses
En relación con la primera lectura, mencionó el pecado de Adán y Eva desde el inicio de la creación y afirmó que la tentación de "querer ser como dioses" expresa el orgullo y la soberbia, que consideró el pecado más grave. Señaló que la desobediencia a la voluntad de Dios conduce al pecado y este, a la muerte y la destrucción, aunque remarcó que Dios es compasivo y ofrece la salvación aun frente a la libre elección del mal.
Al citar la carta de san Pablo a los Romanos, afirmó que, si bien el pecado ha acompañado la historia de los pueblos, la gracia y la misericordia de Dios manifestadas en Jesucristo son superiores al pecado. Destacó que, por la pasión, muerte y resurrección de Cristo, fueron vencidos el pecado y la muerte, núcleo del misterio pascual hacia el cual se encamina la Cuaresma.
Por último, al referirse al Evangelio según san Mateo, recordó que Jesús rechazó las tentaciones del poder, los placeres y el éxito mediante la Palabra de Dios, y subrayó que sólo a Dios se debe adorar y no al dinero ni al poder.
Monseñor Conejero Gallego invitó a vivir este tiempo de 2026 con decisión y firmeza, renunciando al mal y compartiendo con los más pobres desde lo propio, para llegar al final de la Cuaresma más cerca de Cristo y participar de su victoria sobre el pecado y la muerte.+
