Viernes 6 de febrero de 2026

Uruguay inició las celebraciones por los 150 años de presencia salesiana

  • 6 de febrero, 2026
  • Montevideo (Uruguay) (AICA)
La familia salesiana de Uruguay se reunió para honrar a San Juan Bosco y así comenzar los festejos por los 150 años de presencia carismática en el país. El tema: "Una historia ardiente".
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Con un patio lleno de saltimbanquis, zancos y malabaristas, la familia salesiana de Uruguay se reunió para honrar a San Juan Bosco y así comenzar los festejos por los 150 años de presencia en el país.

El acto, que tuvo lugar el sábado 31 de enero en el Colegio San Francisco de Sales (Maturana) marcó, una vez más, el reinicio de las actividades escolares y pastorales en la zona de Verano. Las celebraciones comenzaron con un momento de encuentro, juego y compartir de forma espontánea en el patio para luego continuar con la celebración eucarística y, posteriormente, concluir con un espacio de música y animación juvenil, tal como informó la agencia salesiana de noticia ANS.

El tema que inspiró la jornada fue "Una historia ardiente", frase que acompañará al inspector uruguayo durante todas sus actividades de este año, donde se simbolizó y significó la segunda expedición misionera enviada por Don Bosco a Montevideo en 1876. En este sentido, el espíritu misionero fue el gran protagonista visual de esta celebración pues se invitó a los participantes a asistir con los recordatorios de sus distintivas "piedras misionales", las cuales se transformaron en un gran mosaico de colores, diseños y frases.


"Don Bosco está vivo y esa es la fuente de toda esta felicidad", expresó el inspector salesiano Francisco Lezama, que presidió la celebración.

Un momento destacado de la celebración fue cuando las mil personas presentes -y muchas otras que siguieron el acto por streaming- fueron invitadas a dar gracias en el altar por la vida de Don Bosco y su oración extendida "al Uruguay salesiano".

Tal como aseguró el padre Lezama: "Don Bosco está más vivo que nunca" y aseguró que la inmortalidad del santo no solo radica en su entrada al cielo, sino también en la comunidad actual: 'Somos Don Bosco hoy', dijo, y añadió que la luz que brillaba en los ojos del santo se encendía cada día, en la familia y en el patio de Uruguay.

Haciendo eco del Evangelio de Mateo, el inspector salesiano -en un gesto simbólico y dinámico-, invitó a los presentes a compartir en qué lugar cada día sentían que debían hacer brillar esta luz hoy. La celebración concluyó con un llamado a la unidad y a la esperanza, preparando el camino para un año jubilar que promete mantener encendida la vela misionera en todo el país.+