El diácono Manuel Asenzo será ordenado sacerdote en Luján
- 19 de marzo, 2026
- Mercedes (Buenos Aires) (AICA)
El suipachense Manuel Asenzo será ordenado sacerdote el próximo sábado 21 de marzo en la Basílica y Santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján.
Con el lema "Señor, tú lo sabes todo, sabes que te amo", el diácono Manuel Asenzo recibirá la ordenación sacerdotal de manos del arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Scheinig, en una ceremonia que tendrá lugar en el corazón de la fe de los argentinos: la Basílica de Nuestra Señora de Luján, donde actualmente presta servicio pastoral como diácono, el 21 de marzo a las 11 horas.
La ordenación llega luego de completar su formación en el seminario Santo Cura de Ars, de Mercedes. Ese día, serán ordenados diáconos camino al sacerdocio los jóvenes Lucas Levermann y Matías de la Pérgula.
Manuel tuvo su conversión a los 23 años, cuando atravesaba "un vacío profundo" y al asistir a Misa sintió "el llamado de la Virgen", relató en una entrevista con AICA. Allí comenzó un camino de conversión "tratando de estar cerca de Jesús, de la mano de la Virgen, intentando buscar la voluntad de Dios en mi vida", detalló.
Poco a poco, su fe fue creciendo y encontró una manera de expresarla: la música. Así comenzó su trayectoria como cantautor católico, y hasta publicó su propio disco, "Una nueva partida". Canciones a la Virgen, al Santo Cura Brochero, a María Magdalena, al Negrito Manuel, a la Venerable Madre Leonor Maturana, forman parte de sus piezas más conocidas, junto a muchas otras que en sus letras reflejan lo que su corazón iba sintiendo en el encuentro con Cristo.
Poco a poco, Manuel fue descubriendo que la misión que Dios tenía preparada para él era otra, y respondiendo a ese llamado, en 2020 comenzó su camino al sacerdocio.
Su comunidad de origen, la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en Suipacha, recuerda aún la multitudinaria despedida cuando partió para iniciar su formación en el seminario, con la incertidumbre de lo nuevo, pero con la certeza del "sí" que ya habitaba en su corazón.
En marzo de 2025, Manuel recibió en Chivilcoy su ordenación diaconal, etapa previa al sacerdocio, y ahora se prepara para el momento más importante: la tan esperada ordenación.
En este tiempo previo, asegura estar viviendo una experiencia espiritual particular. "Lo que experimento es una gran invitación de Dios a dejarme preparar por Él", afirma. No se trata -dice- de una preparación "como para correr una carrera", sino de una mayor profundidad en la relación con Cristo que lo lleva a estar más atento al "movimiento interior" que se da en la vida pastoral, en la oración y en su relación con los demás.
"Dios también te prepara a través de las personas con las que compartís la vida, en los diálogos, en los encuentros en el santuario, todo parece cobrar otro sentido", reflexiona.
La Cuaresma le ha dado también un contexto para contemplar más profundamente el misterio de la cruz y el amor de Cristo, afirma. "Lo que vengo experimentando es el darse por amor a Dios en los hermanos, buscar ser otro Cristo que camina, ser puente entre Dios y los hombres".
Para él, son días de "mucho gozo, paz e intensidad espiritual". Una alegría que, asegura, también se refleja en la gente que lo rodea. "La gente te recuerda cuánto falta para el día de la ordenación: 'Te quedan 20 días, te quedan 14'. No es solo mi alegría, es una alegría compartida", reconoce.
Agradecido por tantas personas que rezan por él y por el don del ministerio sacerdotal, vuelve una y otra vez al ejemplo de María: "Que se haga en mí según su voluntad", y admite que el desafío será la fidelidad cotidiana. "Desde los límites humanos es imposible ser fiel, pero en Dios es posible renovar esa fidelidad todos los días, porque Él es fiel".
Tras la ordenación en Luján, su primera misa será ese mismo día en la Basílica a las 19 horas. Al día siguiente, celebrará su primera Eucaristía "en casa": será el domingo 22 de marzo a las 19, en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de Suipacha.
Luego de la celebración eucarística, la fiesta continuará de una manera muy propia del espíritu comunitario del pueblo: habrá una cena a la canasta y una guitarreada para seguir compartiendo esta gran alegría.
Mientras se acerca el día de su ordenación, Asenzo vuelve a pedir algo sencillo pero profundo: oración. "Me sigo encomendando a las oraciones de todos, pidiéndole a Dios poder dejar que mi corazón se configure al suyo. Para que quien se encuentre conmigo pueda encontrarse con el Señor. Que yo disminuya para que Él crezca, para que el amor de Dios se siga derramando en los corazones", anhela.
